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6 hermosos discos "raros" de los 90's


Por Fernando Barraza


La década de los noventas en la industria musical dejaron una impronta mundial atravesada por fenómenos globales como el hip hop, las bandas pop de muchachos y muchachas y en el rock lo alternativo y el grunge. Pero también tuvieron su auténtico lado B, con expresiones regionales que se salieron del corset de lo que era tendencia comercial y dejaron algunas gemas dignas de atención. Revisemos algunas de estas placas que hoy es una delicia re-escuchar o descubrir a través de las redes musicales digitales.


1 - "Doo Boop" de MILES DAVIS



El 30 de junio de 1992 el ya mítico Miles Davis puso su trompeta y su talento compositivo al servicio de las nuevas generaciones hip hoperas que venían asomando poco a poco pero con fuerza desde el underground de la música norteamericana al mainstream.


El disco nació de la parsimonia de los últimos meses de vida de Miles, que se sentaba en su departamento de Nueva York con las ventanas abiertas para escuchar el sonido de las calles. Sabiendo que el mero jazz o incluso el jazz rock ya no serían la fiel reproducción urbana de ese paisaje, Davis llamó a Russell Simmons, su amigo personal, creador del sello hip hopero Def Jam, y le pidió que buscara jóvenes productores que pudieran ayudarle a crear este tipo de música. Allí fue que apareció Easy Mo Bee y la historia es la de este disco precioso y anticipatorio que aun seduce a niveles obsesivos a quienes se animan a entrar en él.



2 - "Ágætis byrjun" de SIGUR ROS



Hoy el post rock y el shoegaze son subgéneros del rock consolidados, pero a finales de los 90's aun eran una propuesta que venía desde la periferia de la industria. Pero si hay que mencionar un pionero del salto de estos estilos a cierta masividad mundial, este disco pide pista.


Parido en el corazón urbano de Islandia, país natal de la banda, este disco producido por Ken Thomas (ingeniero de bandas como Rush, P.I.L. o David Gaham, entre otras) supo explotar todo el potencial de una banda garagera que tenía mucho más para ofrecer que lo que la ataba a su propio estilo de origen. Con arreglos para octeto de cuerdas, vientos de tradición nórdica, coros de todo tipo (el de niños que suena en "Ara Batur" es de los mejores del mundo mundial), pianos increíbles y guitarras tocadas con arco de violonchelo, el disco es tan excéntrico como fascinante. Al menos una vez tenés que sentarte a escucharlo con atención. "Ágætis byrjun" quiere decir "un buen comienzo", ¿qué más querés, mejillones?



3 - "51463" de HAL 9000



Nadie pidió un disco de acid jazz con covers de Miles Davis y Wayne Shorter tocados con bandoneón como instrumento solista, todo hilado conceptualmente con audios de "2001" de Kubrick en los que se escucha la voz de Hal 9000, la inquietante computadora de a bordo; y sin embargo Fernando Samalea (baterista de muchos de los discos más importantes del rock argentino (incluyendo varios de Charly y Cerati) lo hizo en 1997.


Él en batería, samplers y bandoneón zarpa en esta nave interestelar junto a Fernando Nalé en bajo y contrabajo y Mariano Gianni en piano y teclados. ¿El resultado final?: adorable, sofisticado, pegador. No estaba en redes musicales y lo subió un miembro de la redacción de #LaYapaWeb al YouTube. ¡De nada!



4 - "The End Of Violence" de RY COODER



Era 1997 y Win Wenders ya había probado hacer cine más o menos comercial dentro de Hollywood, pero no pudo: su visión de autor hizo que la industria del pop corn lo escupiera por más que llamara a estrellas consolidadas en el mainstream jolibudero para los protagónicos. Por eso fue que cuando se estrenó "The End Of Violence", protagonizada por Bill Pullman, Andie McDowell y Gabriel Byrne, no fue nadie a verla a los cines. Sin distribución buena ni un solo peso para la promoción, el film cayó en un pozo de anti taquilla pasmoso.


Eso para la película, ahora hablemos de la banda sonora.


Trece años después de haber trabajado con el maestro Ry Cooder, Wenders lo vuelve a llamar para que ponga su famosísima guitarra blusera con slide en una película suya, pero a diferencia de la melancolía impregnada 13 años antes en "Paris Texas", Wenders le pide a Cooder la oscuridad de un apocalipisis silencioso, que es el nudo dramático del film. Ni lerdo ni perezoso Ry llama a su hijo Joachim para que le de una manita con los climas más "modernos" de la producción y entre los dos hacen una de las bandas sonoras más fascinantes de los 90's que -al igual que el film de Wenders- está sepultada en una injustísima situación de ignorancia masiva. Hay una palabra gringa que resume muy bien el espíritu que pesa sobre este álbum: underrated. Gugleala. Bueno, basta de chácharas: yo que vos dejo de leer este artículo y me siento a descubrirla.


5 - "Las Increíbles Aventuras de Juan Antonio Canta" de JUAN ANTONIO CANTA



Pocos discos se merecen un silencio reverencial evitando contextos imprecisos, citas erráticas y comentarios moralizantes y desubicados como éste.


Este es el único disco solista de Juan Antonio Castillo Madico, conocido en España y parte de Latinoamérica por su pseudónimo artístico: Juan Antonio Canta, ex cantante de Pabellón Psiquiátrico, los exitosos chicos frikis del rock español.


El disco salió meses antes de que Juan se quitara la vida agobiado por el vaivén y el tironeo bipolar que mezclaba una fuerte exposición pública con fiestas y adulación y el permanente jeiteo (¡fuertísimo!) que caía sobre su persona y su obra por parte de una parte de la crítica y una porción del público español que no podían soportar que Juan fuera talentoso, vanguardista -pero con llegada popular- gay y revoltosamente zurdo.


Entonces el resumen y el contexto del disco es este y no otro:


Aquí está el puñado de canciones que dejó una persona antes de partir de este mundo que anímicamente no pudo decodificar. Una belleza trágica, pero belleza al fin.



6 - "La Margarita" de JAIME ROOS



1994: la puerta estaba abierta para que los artistas latinoamericanos que hacían rock -o coquetearan con el rock- dieran el gran salto comercial y entraran en la rueda que había abierto el huracán MTV Latinoamérica.


De la gatera sale Jaime Roos con un disco lanzado por el mítico sello uruguayo orfeo y distribuido en varios países de América por Sony. ¿Qué se podría haber esperado de él a nivel comercial? Y, que irrumpiera con un álbum con hitazos pegadizos de candombe rock como "Cuando juega el Uruguay", "El hombre de la calle" o "Cometa de la farola", pero no. Jaime se despacha con un álbum conceptual que cuenta la historia de amor de dos jóvenes senciilos de la clase media/trabajadora dle Uruguay que se enamoran y se casan.


El tema es que los protagonistas de esta historia nacen de las poesías originales del poeta y dramaturgo uruguayo Mauricio Rosencof, quien escribió en primer persona la propia historia de amor con su esposa. Y no solo eso: lo hizo en prisión, a escondidas del gobierno militar que lo había encarcelado y le prohibía usar su arma más letal: la escritura. ¿Y quién sacaba de la cárcel esos escritos del más subversivo amor puro?: La mismísima Margarita en persona. Cada vez que iba a visitar a su marido a la cárcel se traía escondidos en las mangas de las camisas para lavar un puñado de poemas.


Más belleza, más resistencia, imposible.


Jaime le pone la música y la voz a esta hermosura de historia y toca fibras bien profundas. MTV no estaba preparada para esto... ¿a quien le importa? Vaya y dele play.

 
 
 

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