De racismos y racistas
- layapanqn
- 26 jul
- 2 min de lectura

Por Luis ElNepo
La verdad es que la opinión de Samuel L. Jackson importa menos que la tabla de posiciones de la tercera división de karajistán. El tipo no debe ni saber donde queda Argentina en el mapa; no podría nombrar ni tres presidentes. Menos, conocer la historia de este ispa.
Porque, sí: la Argentina es racista, como todo el planeta: no se puede tener capitalismo sin racismo. Principalmente, la manifestación del racismo acá es institucional y social: la famosa portación de rostro, el uso del color de piel como insulto hacia los pobres... sí, hay racismo, xenofobia y machismo.
Pero no tenemos a una parte entera de la sociedad preparada para agredir a otra por su color de piel. Nunca hubo algo parecido al KKK, ni mucho menos al Apartheid. Tampoco leyes segregacionistas: de hecho, el sufragio universal masculino estaba instalado acá incluso en la época del fraude.
Sí, el estado discriminó, masacró, realizó limpiezas étnicas. Pero el pueblo integró, hasta generar una masa multiétnica, mestiza y parda. De hecho, las fuerzas represivas debieron hacer ese trabajo sucio; porque jamás lograron que las masas lo hicieran.
Y con el paso del tiempo; hasta el propio estado tuvo que dar pasos atrás.
Así, se reconoció la africanidad de Juan Bautista Cabral, el salvador de San Martin. Se reconoció a María Remedios del Valle (¿hay algún billete de dólar con el rostro de algún afroamericano?). Se reconoce a Monteagudo.
Con todos los defectos de nuestra sociedad; lejos estamos de esos niveles de barbarie.
Discriminar es prejuzgar y poner etiquetas. Samuel Jackson y todos los que lo imitan hacen eso; discriminando a los argentinos. No sé de dónde surgió esta campaña; sé que tiene que ver con el mundial, pero no tiene el menor sentido: se supone que de los segundos no se acuerda nadie...
No tengo ganas de andar comprando teorías conspirativas, tampoco. Solamente voy a decir que si vamos a cambiar, lo vamos a hacer porque lo necesitamos. No para caerle bien a ningún extranjero con aires de superioridad: acá hay boleadoras de sobra para bajar a cualquiera del pony.















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