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  • Fernando Barraza

El doodle de Ladi Kwali y una mirada pasteurizada

El Google nos sorprendió ayer por la mañana dedicándole un doodle a una mujer africana que elaboraba una vasija en plena selva ¿de qué se trata todo esto? Fernando Barraza arroja una mirada sobre esta aparición sorpresiva en el buscador más poderoso del planeta.


 

Ayer miércoles el doodle de google estuvo dedicado a Ladi Kwali, mujer ceramista del pueblo nación gbagyi, quien del trabajo social comunitario ancestral del ceramismo de su pueblo hizo un arte mayúsculo, como muchas mujeres y hombres de su pueblo nación lo hicieron antes de que llegará la colonización inglesa (primera mitad del Siglo XIX) y también después.

Fue así como ayer, gracias a este doodle, una parte de occidente, la europea, sobre todo la británica, volvió a reforzar la reseña de su obra como la de una "destacada artesana alfarera".


En la gran mayoría de los artículos que hablan sobre su vida, a partir de la efeméride que tiró google, se destaca con mucho énfasis celebratorio el hecho de que recibió la Orden del Niger y la Orden del Imperio Británico, los dos reconocimientos coloniales más importantes en la vida de esta mujer que vivió en los años más convulsionados de Nigeria, el estado multinacional que estaba surgiendo cuando muchos caudillos políticos -originarios de alguna de los 250 pueblos nación habitantes de ese territorio inmenso- comenzaron a tejer lazos de intención de independencia con la generación de nietos de colonos ingleses que se dieron cuenta de que la actitud imperial de sus abuelos no era demasiado humanitaria.


Destacar este hecho en esta pequeña reflexión que se plantea aquí, en este posteo, remarcando toda esa selección colonial que se hace hoy en el recorte histórico de la vida de esta mujer, puede parecerle tendencioso y rebuscado a algunas personas, lo siento, pero no deja de exponer un poco el viejo y remanido tema de que una persona de una cultura -que no sea las del poder establecido- solo es valiosa y se legitima cuando se consagra en el mundo occidental tradicional y consolidado.

Dejando un ratito de lado el análisis social de todo esto y yendo a lo más esencial del asunto, a la raíz cultural del trabajo de Ladi, ¿qué sería más importante destacar para aportar algo esencial al mundo?:


¿Que el arte de la alfarería gbagyi se conserve y perdure en el contexto de su comunidad y fuera de ella también, o que la mujer haya salido de su tierra rumbo a Inglaterra, de la mano de un "mentor internacional", el inglés Michael Cardew, y haya "triunfado" en Europa?


Sin lugar a dudas -y a juzgar por la cobertura mediática internacional y la reseña del mismo google, lo segundo es lo que se considera más "útil" y didáctico y, redundando un poco en el concepto, es lo que la consagraría globalmente.


Pues esta lectura de manual individualista con la que se saludó ayer a esta mujer gbagyi, con ese enfoque simple hasta lo burdo y triunfalista hasta lo empalagoso, está dejando afuera varias situaciones que no habría que perder de vista, cuestiones que puede que tensen el punto de vista, sí, es cierto, pero pueden ser un buen punto de referencia para pensar más allá de esta celebración casi escolar inocua que se intenta hacer de la obra de Ladi, como por ejemplo que:


La mayoría de la obra de esta mujer ha quedado en manos de millonarios ingleses y -de manera "oficial"- en el "Museo Nacional Smithsonian de Arte Africano" de Washington y en el "Museo Victoria and Albert" y en la "Galería de Cerámica de la Universidad de Aberystwyth", en Inglaterra.


Mientras tanto, todos los datos precisos sobre el sentido socio cultural, expresivo y filosófico espiritual del trabajo del arte ceramista de Ladi en particular, y el de las personas gbagyi en general, han quedado "aprisionados" dentro de la mera esfera de los estudios académicos antropológicos, etnográficos y museológicos, dando un poco por muerta la posibilidad de una actividad de transmisión social cotidiana a los trabajos actuales de esta cultura que -si se dejara de pisotear, como se hace habitalmente con las culturas originarias del mundo- tendría muchísimo para seguir aportándole a su propia gente y -en caracter transitivo pluricultural- al planeta en general. Pero a ningún medio que hoy la celebra pareciera importarle demasiado que es lo que dicen las cerámicas gbagyi y cuanto de eso que dicen aún pueden ayudarnos a ser mejores seres humanos.


Pues en un sentido contrario a todo esto, se intenta no mantener viva a la cultura que materializaba Ladi a través de sus manos, y se habla más de esa persona triunfando en Europa que de su arte comunitario y se la presenta como una ida, como un ícono del pasado, un valor ya muerto, que -no es paradojal, sino adrede- ha ido, por ejemplo, a parar al dorso del billete de 20 nairas de la moneda nigeriana.


Si tenemos en cuenta que estamos hablando de una referente cultural fallecida hace solo 38 años, no de una efigie de siglos y siglos atrás, las intenciones de lavado colonial empiezan a verse a simple vista: ponerla en un doodle de google, dibujada de manera naif, haciendo una vasija rústica, vestida con emprobrecidas ojotas con medias, y plantada en el paisaje de su propio territorio originario (su apellido Kwali, es el nombre del pueblo en el que nació, eso tampoco se dice ni se cuenta) colabora con ese romanticismo lavado, ese que es de estampitas, ese que suele utilizarse para suavizar y discontinuar culturas enteras.


Si en vez de hacer esta reseña googleana que cuenta la historia de la pobre mujer africana que triunfó en Europa, se hablara de las tensiones actuales que se viven en Nigeria, porque la práctica hegemónica de un poder republicano "moderno" quiere soslayar (por no decir acabar, para que no suene tan irreversible) con los colores, las expresiones y hasta los idiomas de las 250 naciones originarias que habitan de manera pre-existente este país (el séptimo más poblado del mundo) y de la fuerza que aun conservan transmiten y practican esas naciones originarias en resistencia, distinto sería todo ¿no?


Pero bueno... se lo estaríamos pidiendo a un mundo de comunicación global postmoderno, y a google, una empresa a la que estas cuestiones de la descolonización del pensamiento y la apertura a la cultura viva no hegemónica/occidental mucho que digamos no le interesa ¿no?


Fernando Barraza #doodle #fernandobarraza #todoescultura #ladikwali

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