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El ciclo del sol y el de los necios

Kingston, Jamaica. El 3 de diciembre de 1976 un grupo de personas ecapuchadas entró al predio de la casa de Bob Marley y descerrajó 86 balazos contra la casa y sus habitantes. Esa noche murió el asesinado el amigo y manager del cantautor jamaiquino y él mismo se salvó casi de milagro, quedando herido de un brazo y una pierna.


Dos semanas después de ese atentado, Marley dio un concierto en una plaza pública en Kingston, con un mínimo de seguridad. Una periodista de la revista Rolling Stone le preguntó en la previa si no tenía miedo, y si no consideraba que dar un concierto a dos semanas de un intento de asesinato era una imprudencia total. La respuesta de Bob fue lacónica y precisa como una flecha incendiada:


"Si ellos no se toman un solo día de descanso para pensar y hacer el mal ¿quién soy yo para sentarme a descansar?"


Revisando la agenda de acciones destructivas con impacto cultural asegurado que el gobierno nacional argentino se ha planteado desde que asumió, el 10 de diciembre del año pasado, debemos darle toda la razón a Bob Marley: hay un importate grupo de referentes gubernamentales que no descansan ni un solo día pensando y poniendo a la práctica acciones culturales hostiles.


Lo notable es que el plan en Argentina se ejecuta no solo desde arriba, sino desde diferentes esferas: a veces, sí, se manifiesta explícitamente en la voz del presidente, en la de algún ministro o en la de su dócil y obediente vocero presidencial; pero en otras oportunidades se abre paso desde las segundas o terceras líneas de la función pública.


Esta semana que acaba de terminar Iael Gueler, la Directora de Comunicación de la Administración Nacional de Parques, tuvo su momento de gloria odiante al enviar una comunicación interna por WhatsApp cargada de brutalidades conceptuales, digna de quien no está capacitada, prohibiendo de manera explícita al personal de Parques realizar ninguna comunicación relacionada con la celebración del wiñoy xipantv, al que -de la manera más simplista e ignorante- denomina "el año nuevo mapuche".


No conforme con incurrir en facilismos etnocéntricos, que poco y nada tienen que ver con la celebración, Gueler se mete también y a renglón seguido con la celebración del inti raymi del pueblo kitchwa/aymara, cometiendo la misma simplista y ramplona apreciación de equivalencia de las celebraciones originarias con el calendario de año nuevo occidental. E inclusive va más lejos, porque le llama “el año nuevo de los pueblos originarios”, lo que equivale a decir: “el año nuevo de todos los indios, que son iguales” porque no hace distinción de que caracter ecuménico tiene el inti raymi y a cuales pueblos originarios convoca e incluye a través de sus cosmovisiones. Para ella son todos los pueblos originarios. En un mapa plurinacional como el de Abya Yalla, en el que centenas de culturas y cosmovivencias se manifiestan de diversas y sabias maneras pensar y actuar como lo hace Gueler y el ejecutivo nacional todo es -cuánto mínimo- una brutalidad.



Lo que no sabe Iael -o no le importa, ya veremos- es que lo que está exigiendo con una acción de este tipo es completamente anticonstitucional y absurdo.


Literalmente está cometiendo la torpeza total de querer tapar el sol con la mano, ya que lo que le solicita al equipo de trabajo de Parques es inconstitucional porque el Artículo 75, Inciso 17 de nuestra Constitución Nacional Argentina garantiza el respeto a la identidad de los pueblos originarios, y el día que se sancionó por unanimidad (11 de agosto de 1994) se quitó también y en la misma sesión toda la letra del viejo Artículo 67, Inciso 15 (del texto constitucional de 1853) en la que se exigía aquella absurda obligatoriedad de catolización de la población indígena.


Desde este punto de vista, pedir lo que pide la funcionaria es ilegal y ojalá comparezca en la justicia para explicar quién o quiénes le dieron esta directiva que se lleva a las trompadas limpias con la Constitución Nacional.


Encima -y como ya observamos- todo esto es una estupidez flagrante de por sí misma, porque:


¿De qué manera se fuerzan los cerrojos de la comunicación para que las personas del hemisferio sur que agradecen la llegada del solsticio no lo hagan?


¿Cual sería el siguiente paso? ¿Invitarlos a no respirar, a no mirar al cielo, a no sembrar y cosechar, a no caminar los caminos estacionales en sintonía con la naturaleza?


Y todo este cerrojo negacionista se lo está pidiendo (mejor sería decir ORDENANDO) a las personas que trabajan en Parques Nacionales, es decir: a las y los funcionarios públicos que hacen la acción diaria de trabajo o la comunicación desde lo ambiental y en zonas geográficas en las que se encuentran territorios de pueblos originarios. Por favor ¿no es todo esto una idiotez odiate y sin sentido?...


Si Gueler (y todo el ejecutivo nacional) en vez de ordenar odio y silencio forzoso se dedicara a estudiar y observar con atención respetuosa las propuestas de celebración de los pueblos originarios en torno al solsticio, llegaría a conclusiones maravillosas que introducen ideas y sabidurías de acción en las que prima el ambientalismo, la propuesta de un buen vivir en comunidad y valores de los más colectivos y solidarios. Claro que puede que la verdad sea otra, y todos estos conceptos beneficiosos para cualquier sociedad que propone el mutualismo, el ambientalismo y el comunitarismo indígena no sean los que practican los neoliberales y los anarco capitalistas que han llegado al poder en el ejercicio de esta "nueva política" sin partidocracia, ni casta y bla bla bla bla.


Cada mes, cada semana y cada día el gobierno nacional tira de la cuerda para llevar a cabo lo que el presidente de la nación llama “batalla cultural”. Poco y nada le importa a él o a los suyos si para ir al campo de esa batalla se pisa la Constitución, se tiran por la borda los principios democráticos básicos o se ejerce la más bruta de las violencias contra las personas y las comunidades sin importarle un bledo sus derechos establecidos por la vía republicana y constitucional que tanto dicen querer defender.


En el antiguo testamento Iael era la esposa de Hener el quenita, aliado de los cananeos, y una mañana la mujer asesinó de un cuchillazo en la cabeza mientras dormía a Sísara, el general cananeo, por considerar que su pueblo era bruto y ateo. Primero lo recibió con hospitalidad y luego lo apuñaló mientras dormía. Se convirtió en heroína actuando a traición. A veces el canon de la santidad cívica no es más que un punto de vista antojadizo de quienes ejercen el poder con autoritarismo.


Nada más que decir, por ahora.


Kvme wiñoy xipantv nyemun!


Que todas las personas tengamos un excelente ciclo renovado!

1 commentaire


kichaten
kichaten
23 juin

Nadie les ha puesto freno hasta hoy. Nadie... ninguno... nada....

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