Enero pleno

Por María Aurelia Martínez
En cierto lugar de la Argentina es enero pleno. El cuerpo de Mariana le pega patadas, el cuerpo se pega patadas a sí mismo. Ella arruga los ojos y tiembla mientras camina por la calle seca de las dos de la tarde. El sol clavado como si fueran las doce, en la nuca, en la espalda, en la planta de los pies. Avanza respirando apenas, se le nubla la vista. La moto y la puta que la parió. La moto de mierda que no anda nunca o que anda a veces, y ella, entonces, tiene que caminar. Ella que es gorda y diabética, que carga con más de cien kilos en su humanidad, que ya sabe, porque más de un médico se lo dijo, que tiene que adelgazar por lo menos cuarenta kilos. Pero Mariana apenas puede con ella, con su físico enorme y no quiere, no quiere renegar. Renegar con los médicos, con la clínica, con los turnos, y además no tiene plata. ¿Para qué? Si no tiene plata.
Total el futuro no existe, es el día, es hoy, nunca mañana. Tener los pesos para poner en la olla, por eso cobra por día. Arregló así desde que empezó a trabajar en una casa, su primer trabajo en blanco. Ella en blanco y con carnet de obra social. Ella que faena chanchos como si fueran palomitas para el arroz.
No quiso saber nada la patrona de tenerla en negro. Es por su bien, por el de las dos. ¿Jubilación? ¿Cuándo me voy a jubilar yo? ¿Obra social del servicio doméstico? Si no hay ninguna farmacia adherida en el pueblo…. La plata, ahora ya. Tengo un dolor en la espalda, tengo que comprar un calmante. Tengo que ir a pedir que no me corten la luz, tengo que comprarme un celular, no tengo zapatillas, me las compra con su tarjeta y después me va descontando.
El Carlos un día que volvió después de un mes de trabajo afuera volvió con plata. El patrón me ofreció el puesto de encargado, además casa y comida, y con lo que a Mariana le gusta el campo, si hasta sabe faenar los chanchos porque le enseñó el padre. Si hasta sabe cómo matarlos, ella sola, a cuchillo limpio.
Sería para fin de año… lo llevamos al Mateo. Gallinas ponedoras, chanchos, pavos reales, vio? Quiero avisarle con tiempo. Ahora hay que esperar que se desocupe la casa no más…..
Así se lo dijo a la patrona mirándola fijo y pensando que la patrona iba a poner el grito en el cielo. Pero no, gauchaza, le dijo que era una hermosa oportunidad para ellos, que la aprovechara.
Dos semanas después el Carlos, sentado en la silla, mira el televisor. Me habló el patrón, no hay casa, no hay trabajo. Se acabó el plan, se acabó el sueño. Se le pega la remera, falta una cuadra. Se cae redondo el aire caliente y toca las cosas, y toca las mismas tripas.
Che gorda ballena, págame los huevos cuando te quede cómodo.
Mejor cerrá la puerta Mateo….
Yo tendría que empezar a caminar, piensa, sí, voy a empezar, un minuto por día y agregar uno más a la semana, así ir subiendo, me dijo el médico, me miré en el espejo, tengo que comer fruta y nada de harinas. ¿Con este cuerpo cómo hago? Me cago de hambre, no tengo caldo, tengo arroz… qué quiere.















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