• P. Montanaro

A 40 años de un romance eterno: Maradona-Boca

Diego Armando Maradona tenía 20 años cuando el 22 de febrero de 1981 se puso por primera vez la 10 de Boca y convirtió dos goles ante una Bombonera colmada de hinchas. Ese mismo día, el uruguayo Víctor Hugo Morales relató por primera vez un partido en la Argentina. * Por Pablo Montanaro


Los brazos bien arriba, el grito enfervorizado de los miles de hinchas que ese 22 de febrero de 1981 coparon la Bombonera para disfrutar el debut de Diego Armando Maradona vistiendo la camiseta de Boca Juniors. Fue en la primera fecha del torneo Metropolitano de ese año, en el que el xeneize goleó por 4 a 1 a Talleres de Córdoba con dos goles de Maradona, ambos de penal, y dos de Miguel Angel Brindisi; descontando José “Pepona” Reinaldi para los de la T.

Ese día, cuando Diego se calzó la camiseta azul y oro, la Bombonera rugió como muy pocas veces. El técnico era Silvio Marzolini, otro de los ídolos de Boca, y aquella tarde de febrero eligió a estos once: Gatti; Alves, Acevedo, Mouzo, Córdoba; Trobbiani, Quiróz, Brindisi; Escudero, Perotti y Maradona.


Lo paradójico es que el debut de Maradona con la 10 de Boca fue frente al mismo equipo con el que pisó por primera vez un campo de juego con su Argentinos Juniors. Ese día, 20 de octubre de 1976, con sólo 15 años y una melena enrulada debutó en la máxima categoría del fútbol argentino aunque fue derrota de los de La Paternal 1 a 0.

"Diego, juegue como usted sabe. Y si puede, tire un caño", esa fue la indicación que le dio el director técnico del “Bicho” Juan Carlos Montes al pibe antes de entrar a jugar en reemplazo de Rubén Giacobetti. Y el pibe obedeció a su técnico porque en la primera pelota que recibió, amagó salir para un lado y le tiró la pelota entre las piernas a Juan Cabrera, volante cordobés.

Pero volvamos al comienzo del romance eterno entre Maradona y Boca. Un romance que arrancó tiempo antes de aquel 22 de febrero cuando los dirigentes boquenses encabezados por Martín Benito Noel se pusieron en contacto con los de Argentinos para acordar el pase. Después de largas idas y vueltas, dos días antes del partido, Diego firmó finalmente su incorporación a Boca por una cifra millonaria para aquellos tiempos: 10 millones de dólares. Nada si lo pensamos en las transferencias de jugadores que se realizan en la actualidad.

La transferencia más importante del fútbol argentino terminó siendo en realidad un préstamo hecho de apuro que incluyó dinero en efectivo, cheques sin fondos y jugadores de Boca como parte de pago.


Diego tenía 20 años y era el genio de las gambetas y los goles. En 1980 los hinchas de otros equipos iban a verlo jugar en aquel equipo de Argentinos Juniors que salió segundo detrás de River, el campeón. Fue el goleador con 25 tantos en el Metropolitano de ese año y del campeonato Nacional con 17 goles.

“Quiero ser jugador de Boca”, había dicho Diego para el diario Crónica. Ese deseo se convirtió en el título de tapa del diario Crónica que dirigía Héctor Ricardo García.

Entre el viernes 13 y el viernes 20 de febrero, no se habló en la Argentina de otro tema que no fuesen las idas y vueltas del pase.

El acuerdo se cerró en una oficina del barrio de Nuñez. Dos millones y medio por el préstamo de Diego hasta el final del Mundial de España y los pases definitivos de cuatro jugadores (Carlos Randazzo, Osvaldo Santos, Carlos Salinas y Eduardo Rotondi), otros dos a préstamo por un año (Mario Zanabria y Miguel Bordón) y el pago de deudas que Argentinos tenía con la AFA y con un banco por 1.500.000 dólares. El viernes 20 al mediodía Maradona firmaba su contrato.


Pero no fue solo el debut de Maradona. También el uruguayo Víctor Hugo Morales relató por primera vez un partido en la Argentina para Radio El Mundo. El mismo que nos hiciera emocionar cinco años más tarde cuando a los 55 minutos de aquella calurosa tarde mexicana del 22 de junio de 1986 en el estado Azteca y ante más de 114 mil personas, Maradona marcaba el “Gol del Siglo”, el mejor tanto de los mundiales, en los cuartos de final de la Copa del Mundo, llevando la pelota desde más de la mitad de la cancha y dejando jugadores ingleses por el camino hasta el arco de Shilton. Una jugada que se convirtió en una inmortal postal con un Maradona incontenible para los ingleses

“La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, deja el tendal y va a tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... Gooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme... Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... Barrilete cósmico... ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 - Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2-Inglaterra 0” relató Morales con lágrimas en los ojos.

Ese día “vi a Diego caminar por la orilla del mundo, fue un tanto de otro planeta”, describió el relator.


Pero volviendo a aquella tarde de febrero de 1981 en la Bombonera, cuando Maradona convirtió el primer gol de penal venciendo al arquero de Talleres, Héctor Baley, el relator describió aquel tiro con esta frase: “La soltó como una lágrima”.


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