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  • Rubén Boggi

El anillo del Señor de los Anillos

Antes que fuera llevada al cine, con riqueza de efectos especiales digitales que en su momento asombraron al mundo, la obra de John Ronald Reuel Tolkien, El Señor de los Anillos, ya era parte importante de las bibliotecas de los cultores de la literatura fantástica y de Ciencia Ficción. En Argentina, gracias a la infatigable actitud editorial de Ediciones Minotauro.


J. R. R. Tolkien en 1940 - Wikipedia
J. R. R. Tolkien en los años 40 - Wikipedia

Tolkien, quien había nacido en Bloemfontein, un poblado de Sudáfrica, escribió su monumental obra, una recreación de un mundo absolutamente inventado, que incluye hasta un idioma propio, en Oxford, Universidad en la que estudió y después formó parte del plantel catedrático.

El Señor de los Anillos comenzó a ver la luz y adentrarse en los mitos modernos en 1954, cuando ya la literatura fantástica y de Ciencia Ficción se había ganado un lugar importante en las preferencias de los lectores del siglo XX.


J.R.R. Tolkien, como eligió firmar, en elogio a la síntesis, se inspiró claramente en las historias y mitos del territorio anglosajón al que pertenecía su propia cultura; y, especialmente, en un descubrimiento arqueológico, el del anillo en cuestión, al que transformó en determinante para el equilibrio entre el bien y el mal, las dos fuerzas, simplificadas, que han servido para la literatura de todos los tiempos.



El anillo, materialmente existió, aunque sin las mágicas propiedades que le confirió Tolkien. Era un anillo de oro, con inscripciones rúnicas en inglés antiguo, que fue encontrado cerca de Carlisle, en Cumbria, al norte de Inglaterra. Según los estudiosos, había sido realizado y tallado entre los siglos VIII y X. El catedrático de Oxford encontró en esa historia un poderoso disparador para hilvanar su propia historia de la Tierra Media, los elfos, los árboles que caminan, los orcos, y otros personajes que después encarnaron gracias a la magia digital, en la pantalla, para beneficio de quienes prefieren mirar antes que leer un libro demasiado gordo.


Entre las obras más conocidas de Tolkien están “El hobbit” (1937), la trilogía “El señor de los anillos” y la póstuma “El Silmarillion” recopilada y documentada por su hijo Christopher, además de “Las aventuras de Tom Bombadil” o los cuentos del “Egidio, el granjero de Ham” y Hoja, de Niggle, entre otras.

La trilogía fue llevada al cine de manera incompleta con la técnica de animación (1978) por el estadounidense Ralph Bakshi, y luego por el neozelandés Peter Jackson en una recreación más gótica que la propuesta en la escritura del propio Tolkien, entre 2001 y 2003.


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