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Rada, Zitarrosa, Galeano, el relámpago inolvidable


Por Hilda López


En 1997 tuve que viajar y quedarme en Buenos Aires porque aquí, en Neuquén, había terminado mi ciclo en Cultura Provincial en el año 1995. No pude encontrar trabajo en la radio LU5 y la situación se complicaba, hice un par de laburos informales, pero…no alcanzaba. Cabe señalar que de haberme quedado “en planta” la cosa hubiese sido distinta, pero yo nunca estuve en la planta de empleados provinciales, lo que me obligó a rebuscármelas como, otros tantos, podía.


Recalé en la gran ciudad bajo la protección de mi amigo Jorge Marziali con quien compartía un humilde departamento de un ambiente en una casa de inquilinatos muy antigua a un par de cuadras de la calle Corrientes. Dormía en un colchón debajo de una mesada en la cocina. Nos divertíamos mucho cada noche con cada canción por él creada, con cada poesía tallada por el compromiso de mi amigo juglar y la caña con miel llegada de su Mendoza.


Otros amigos que me ayudaban a sobrevivir la malaria, entre otros, Mabel Curi, un ser iluminado recibida de ángel apenas naciera, a quien visitaba y era recibida por el abrazo de familia.


Entonces estaba viviendo allí Naldo Labrín y familia. El maestro había formado nuevamente Sanampay con nuevas voces maravillosas, que recuerdo con cariño y respeto. Me sentía acompañada, contenida por ellos, convertidos en familia amada.

En ese momento el presidente de CALF en Neuquén, cuyo apellido no recuerdo (y me lo reprocho), aceptó mi propuesta de enviar grabaciones de notas para la radio compartida con la UNCO. Salía a la calle diariamente con mi bolso y grabador a buscar “la nota”, la grababa en cassete y la enviaba para ser transmitida por la radio, recibiendo, a cambio, unos pesos que eran bendecidos.


En aquella aventura inolvidable en Buenos Aires tuve bellas oportunidades: conocer artistas fantásticos, eventos, lugares que me enseñaron el misterio de una ciudad admirada en el mundo: Buenos Aires, reducto de la gente llegada de todas las provincias argentinas y de otras latitudes mundiales.


En ese marco, se produjo un hecho fantástico por su espíritu e historia: un homenaje a Alfredo Zitarrosa en el Teatro Opera. El evento fue impulsado de manera conjunta por la Fundación Alfredo Zitarrosa (gestionada por la familia del músico) y un comité de productores y artistas rioplatenses, con la fuerte presencia de Naldo Labrín quien había sido primera guitarra del artista homenajeado, arreglador y una pieza fundamental en la trayectoria del uruguayo, además de ser su amigo. Fui invitada por Labrín a ser una de las locutoras del evento en una de las dos noches programadas para el 16 y 17 de mayo. Compartí la responsabilidad con la inolvidable Blanca Rébori y Roberto Romero Escalada, ambos del podio de Radio Nacional. La prensa (Clarín) me señaló, en su edición sobre el evento, como "la periodista ¡uruguaya!".


Formaron parte del concierto, realizado en dos noches, el Cuarteto de Guitarras de Zitarrosa, Victor Heredia, Rubén Rada, Teresa Parodi, Eduardo Galeano, Mercedes Sosa, Carabajal (el Sabalero), dúo Albarnois-Carrero, Nahuel Porcel de Peralta, Washington Carrasco y Cristina Fernández, Héctor Numa Moraes, el humorista y escritor (amigo del homenajeado) Julio César Castro (Juceca). Con guión en mano, a mi me tocó hacer la presentación la noche del viernes 16 sobre la figuras de Rubén Rada y Eduardo Galeano.

Confieso que me temblaba el cuerpo antes de entrar al escenario y saber que había tanta gente como no podía imaginar para presentar nada más ni nada menos que a Galeano.


Comencé diciendo “Diego no conocía el mar”…. Santiago Kovadlof… y respiré profundo, entrando Galeano que, parado a mi lado, sentí un árbol gigante que hacía una sombra reparadora, necesitaba que él estuviera ahí para aliviar tanta emoción.


Luego, Rubén Rada, recuerdo su entrada, su música, la sonrisa blanca, el cuerpo en movimiento, el aplauso glorioso de la gente y el relámpago milagroso que significó ese momento para mi. Rubén Rada, un relámpago inolvidable, para siempre.


Rada ¿partió? ¿quién lo llamó?. Anuncian lluvias, vientos, tormentas por todos lados. Ahora sé, es él y me vuelve la emoción y me preparo para subir al escenario donde estará el Negro cantando, y no sabré muy bien qué decir. Él lo dirá todo.


(nota: en la foto, vestida con un vestido hecho a los apurones por mi amiga Mabel Curi, con un retazo comprado en el Once, sobre un papel de diario dibujado con mi talle)

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