"Soy un accidente literario"
- layapanqn
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Este artículo fue publicado originalmente en el portal Va Con Firma

Entrevistamos a Mónica Baldacchino, la autora de “Bloque 600”, el recientemente estrenado radioteatro que narra la historia de cuatro protagonistas en la vida de un oscuro centro de detención, tortura y desaparición del Plan Cóndor.
Por Fernando Barraza
Mónica Baldacchino suele hacer silencios prolongados en los que busca hacia dentro suyo y en idioma español las palabras exactas que va a utilizar. Para que esto suceda, las susurra primero en italiano, mira hacia el cielo, mueve las manos y finalmente las encuentra. Pero ojo: a veces son otras, no las que buscaba, entonces las suelta en un tono casi cantado, en un español perfecto, sí, pero bien... romano. Ella es italiana.
Y así es charlar con ella. Uno ve que teje pacientememte sus conversaciones, a veces con una sonrisa, a veces con el ceño súper fruncido. Dependiendo de lo que narra está la puesta del cómo lo narra. Todo lo que cuenta Mónica -sea esto una historia de vida intensa, o una receta para el buen preparado de los zucchini- está atravesado por una pasión especial, una coloratura notable que cae sobre lo que dice. Puede que este ritmo y esta intensidad para construir relatos plagados de imágenes le vengan por defecto de su primer oficio, el que trae de niña muy niña: el dibujo y la pintura. O puede que no, que no sea tan solo eso, puede que haya mucho de lo propio de su cultura dando vueltas por ahí, claro. No es ninguna novedad que si tu interlocutor viene de Italia, se le suelen dar muy bien las dotes oralitoras, bien pasionales, bien denotadas.
Así es Mónica Baldacchino, la escritora y artista plástica que desde hace ya varios años está viviendo en el popularísimo barrio Don Policemo Castillo de Plottier, proveniente de Ostia, el poblado lindero a Roma en el que el Tiber desemboca impetuoso en el Mar Tirreno. Allí nació, creció y vivió hasta los 50 años, cuando se subió a un avión y vino para Sudamérica.

Baldacchino no llegó sola a estas tierras, consigo trajo un bagaje cultural sensible sobre la historia reciente de Chile, país en el que vivió tres años de venirse para Argentina, y mucho de ese cargamento emocional lo lleva dentro de sí misma desde la adolescencia, cuando en los primeros años setenta descubrió en su tierra a la cultura chilena arribando en exilio a su país.
La música de Inti Illimani y el contacto con jóvenes chilenos, casi de su edad, huyendo del espanto del pinochetismo, prendieron en su alma tanto pero tanto, con tanta fuerza empática que ella misma bromea (y no tanto...) que “la cigüeña se equivocó al dejarme en Roma, para mí que soy chilena”.
Este punto de unión cultural, político y espiritual de Mónica con Chile alcanzó a expresarse en Roma, antes de que comience el periplo personal americano de la autora, en 2013, cuando se cumplieron cuarenta años del comienzo de la dictadura militar en Chile. Ese día se estrenó “Bloque 600”, una obra teatral escrita por Baldacchino en el que cuatro voces dan testimonio entrecruzado de sus vivencias personales en torno al golpe y su inmediato devenir.
Esas voces son las de una madre de un hijo secuestrado y desaparecido; la de Ramón, un militar torturador convencido de que los crímenes de lesa humanidad que vivió e hizo fueron parte de una gran gesta patriótica; la de Marta, una joven embarazada que es tomada prisionera y encerrada en el Bloque 600 (centro clandestino de detención, tortura y desaparición) y finalmente la voz de Carlos, un joven militante que también cae en las fauces del Bloque 600. Carlos es -de los cuatro personajes- el que está basado directa y explícitamente en una persona que Mónica conoció en profundidad en Roma.
La obra, conmovedora en su crudeza honesta y testimonial, fue sumamente didáctica para el público italiano que concurrió a verla tras su estreno. Con ella bajo el brazo, llegó Baldacchino a Neuquén y decidió traducirla al español poco a poco. Una vez que la tuvo traducida tomó contacto casi por casualidad -“¿pero, quien puede creer que todo esto puede ser una casualidad?” dice y se ríe- con un grupo de personas de Plottier y Neuquén que se pusieron a trabajar con ella para darle forma de radioteatro al texto en español de “Bloque 600” y así es como el 24 de junio pasado llegó a estrenarse en diversas radios de la zona y otros puntos del país ésta versión radionovelizada de su obra de teatro.
A partir de este estreno, sumado a que la Universidad Nacional del Comahue y la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Río Negro declararon de interés cultural al radioteatro, nuevas puertas se abrieron para esta dramaturga y su equipo. De hecho el próximo 11 de septiembre la obra se presentará en vivo en una función de teatro leído en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue como parte de las actividades por los 50 años del golpe en Argentina y en clara conmemoración al 53° aniversario del golpe en Chile. Y no solo eso, desde la Secretaría de DDHH rionegrina han manifestado las ganas y el entusiasmo de trabajar con ella en futuros textos alusivos a la memoria.
Para conocer un poco más a Baldacchino -y para que nuestros lectores también le conozcan- la entrevistamos con un simple cuestionario de seis preguntas que nos ayudarán a comprender de qué madera está hecha la autora y cuales son las cosas que quiere expresar a través de su propia obra.
Hay diferentes maneras de concebir el trabajo de la escritura, hay quienes la toman como una militancia, otras personas la consideran como una suerte de exorcismo catártico. ¿Tú que opinas de esta labor?
La escritura surge en el momento que pongo el bolígrafo sobre el papel…¡él decide! No soy como la mayoría de los escritores, no imagino toda la historia, sino que la historia se va construyendo sola, palabra tras palabra, como surgiendo desde el bolígrafo mismo. Me convierto en un árbol, viento, personajes, ruido, aromas, colores; una forma extrema de empatía.
Si tuvieras que escribir en dos o tres párrafos quién sos y cual es tu tarea en la vida, ¿qué escribirías?
Soy un accidente literario con talento.
¿Cuándo y dónde comenzó a tomar forma el Bloque 600?
Fue algo raro, un sueño y una voz que decía: “yo te ayudé, ahora tu tienes que devolverme el favor…escribe para que se acuerden de nosotros, de mí”. La voz me hablo en castellano, y yo en aquel entonces, vivía en mi casa en Ostia (Roma). Era claro que se trataba de Carlos, exiliado chileno conocido en los tiempos de la secundaria y nunca olvidado. Desperté a las 3.55 de la madrugada como poseída, nacieron asi los 4 monólogos sobre los desaparecidos en la dictadura chilena.
¿De qué manera determinaste que los cuatro personajes que aparecen en la obra sean los que tenían que aparecer, y no otros?
Es que son los arquetipos de todos los desaparecidos del nefasto “Plan Cóndor” al que le sumo el arquetipo del torturador. Elegí el formato monólogo porque mi idea era poder leer los textos en cualquier lugar y espacio público, y por cualquier persona.
Escribir sobre los procesos dictatoriales acaecidos en Latino América es algo que las personas de este continente pueden expresar con un grado de naturalidad íntimo ¿Cómo fue que tú -siendo romana- lograste ese grado de cercanía en tu obra?
Porque la sensibilidad por el sufrimiento ajeno siempre fue parte de mí. De hecho Chile fue y es la patria de mi alma profunda. Algo de energía que hace que una tierra tan lejana sea reconocible, pertenecer para reconocerse y encontrarse a sí mismo. Inexplicable, por cierto, e incompresible para muchos; pero para mi alma profunda, clarísimo.
¿Qué otros proyectos nos podés contar a futuro, sobre qué te gustaría trabajar?
Ya estoy trabajando en el segundo capítulo de Bloque 600, después... ¡lo que vendrá!. Me gustaría escribir algo sobre Malvinas también, pues... ¡Veremos!















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