Soñando con Leonardo Favio en su ciclo

¡Llega nuestra segunda invitación a mirar cine! En #LaYapaWeb estamos compartiendo este ciclo de septiembre en el que vamos a ir proponiéndote una película de Leonardo Favio por semana hasta completar cuatro de sus grandes títulos.
En esta oportunidad veremos "Soñar Soñar", la sexta película de Leonardo Favio, estrenada en la convulsionadísima Argentina de 1976.
Hay varios aspectos a tener en cuenta para evaluar en su contexto esta película tan pero tan especial dentro de la filmografía de Favio. Lo primero que habría que decir es que es el film que subsigue a "Nazareno Cruz y el Lobo", un drama fantástico en el que Favio le torció el brazo a su propio pulso como narrador visuela e introdujo elementos estéticos kitsch y pliegues no convencionales en la narrativa de la película sin perder ni un ápice de su popularidad y llegada masiva al gran público. Con ese respaldo, Favio intenta ir más allá en esta continuidad de su filmografía y se atreve con una fuerte historia mínima contada desde el más desparpajado tono épico/grotesco.
Si alguien pidiera una sinopsis de este film, es muy pero muy fácil brindarla: ésta es la historia de dos tipos, un artista callejero urbano y busca vidas y un muchacho de pueblo, de la ruralidad más grande, que es tentado por el primero para probar suerte "como artista, en la Capital". Fin, en materia sinóptica es todo lo que podemos decir sobre la trama; pero la trampa está en todos los tipos de decisiones extravagantes que Favio tomó para contar esta historia.

Alguien que esté leyendo podrá decir "bueno, tu argumento no es tan sólido, todas las historias son mínimas: Hamlet es la historia de un príncipe que venga el asesinato de su padre, y punto". El tema es que Favio lleva este concepto (el habitual del maximizar un relato mínimo) a nieveles superlativos. Toda la oscuridad social que hubo en "Crónica de un niño solo" está puesta en algunas partes de este film como arrojadas desde el vacío. Como también hay conflicto psicológico fuertísimo de la misma talla del que había en "El Dependiente", está todo el tiempo allí, latiendo en diálogos realmente opresivos en medio de la comedia. Y también hay realismo mágico kitsch, hasta telenovelesco, como el que se hizo presente de manera brillante en "Nazareno Cruz y el Lobo". Hay comedia rugosa de neorrealismo italiano en medio de un montaje fragmentado de manera genial (pensar que la crítica de la época señaló que era desprolijidad...).
Todo esto y mezclado está presente en esta película de Favio en la que dos actores tan pero tan "poco actores" como el cantautor Gian Franco Pagliaro y el boxeador Carlos Monzón son los protagonistas absolutos de esta odisea rural/urbana que pinta una historia argentina como solo un genio como Favio podía hacerlo.
Al día de hoy a mucha crítica especializada y mucha cátedra de cine le cuesta ubicar esta película no solo dentro del corpus de obras del gran director, sino dentro del tablero del cine nacional todo. Pero bueno, no hay que exagerar la nota, tan dificil no es. Favio dijo que ésta era su comedia dramática, y que la mezcla de inocencia naif y visceralidad de la historia era porque con su hermano decidieron filmar sin maquillajes varias de las cosas que les tocó vivir como creadores culturales cuando eran muchachitos "de la periferia" y no dos popes del cine argentino.
La película se puede ver así, como la presentaba Favio, o como vos quieras. Porque los clásicos impactantes son así: una puerta abierta a que hagas lo que se te de las ganas y, al final del recorrido, cuando los títulos del final caigan, mirar hacia el costado y conversar largo y tendido con quien miraste (o ya miró) la película y etsar hoooras y hoooras retejiendo la vida a través de lo que acabas de ver. En este sentido, "Soñar, Soñar" no te va a fallar en lo más mínimo.
Aquí te la dejamos, que la disfrutes...















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