Una película irreverente e inteligente para cerrar el ciclo de cine chileno

Cerremos nuestro ciclo de cine chileno con un documental bien picante y polémico. Es una obra subjetiva e irreverente dirigida por Marco Enríquez-Ominami. Aborda el desgaste y las contradicciones de los antiguos líderes políticos de izquierda de la época de la Unidad Popular, quienes tras el retorno a la democracia en Chile pasaron a formar parte del establishment o a convertirse en asesores del modelo neoliberal durante los gobiernos de la Concertación. El director confronta a estos antiguos compañeros y amigos de su padre (Miguel Enríquez) con su pasado revolucionario y su presente en el poder.
La película generó críticas intensas y un gran revuelo político y mediático en Chile, ya que tocó una fibra extremadamente sensible en la política post-dictadura. Más que una división cinematográfica tradicional (sobre si el documental era técnicamente bueno o malo), la división fue profundamente ideológica y generacional.
Ficha técnica
Título original: Chile, los héroes están fatigados
Año: 2002
Duración: 52 minutos
Dirección: Marco Enríquez-Ominami
Guion: Marco Enríquez-Ominami y Ominami Gumucio
Producción: Lucie Pastor y Francisco Valenzuela
Fotografía: René Rojo
Montaje: Catherine Poitevin















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