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  • Hilda L贸pez

Corrientes, lejos muy lejos

Viv铆a con su familia en Corrientes, la provincia del verde intenso y el chamam茅. Dos hermanos menores, padre y madre. La abuela viv铆a en una casona vieja cerca de la suya. Era su 煤nica abuela viva , madre de su madre. Cuando chico sol铆a ir a su casa a comer los pasteles de dulce de membrillo que devoraba mientras la pelota esperaba bajo sus pies y los amigos en la vereda.


Ramiro, su nombre, lo hab铆a elegido el padre en homenaje a un compa帽ero que hab铆a perdido en la colimba.

La cosa ven铆a as铆: homenaje a un amigo y en la mesa familiar las an茅cdotas a granel: la fajina, el cabo agrandado, el sargento compinche, los secretos de guerra que alimentaban en voz baja para entretenerse en las noches de insomnio y la encomienda que llegaba con golosinas y tortas fritas apiladas como hojas de cebolla en el fondo de una caja que ol铆a a casa, a madre, a hermanos. Eso era lo cotidiano en la mesa familiar de Ramiro.

La abuela contaba lo suyo: "cuando conoc铆 a tu abuelo, me enamor茅 enseguida, y 茅l tambi茅n. Nos casamos tan entusiasmados!, hicimos esta casa y aqu铆 cri茅 a mis hijos: tu madre y tus t铆os". As铆 narraba su historia mientras Ramiro com铆a los pasteles. Ese d铆a, la abuela estaba m谩s pensativa que de costumbre y sin embargo, con ganas de hablar de otras cosas.." tu t铆o Reinaldo hizo el servicio militar en el sur, lo recuerdo: sus cartas, sus fotos..lo extra帽aba mucho porque era el m谩s cari帽oso y atento, so帽aba con volver.


Pero no pudo ser, una intoxicaci贸n lo enferm贸 y muri贸 r谩pidamente, "no lo pude ver vivo", y un largo suspiro de dolor remat贸 el relato. Ramiro no entend铆a mucho, pero se di贸 cuenta que era muy serio lo que contaba su abuela y muy triste la muerte de su t铆o, La abraz贸 y se fue corriendo a la calle donde esperaban sus amigos.


Ramiro creci贸, muchacho inquieto y cantor, amigo buscado para los momentos dif铆ciles y aquellos de festejo por algo . Su guitarra andaba con 茅l y el chamam茅 endulzaba las tardes y las noches de mates, fog贸n y encuentros. Un d铆a sinti贸 que la tierra temblaba , que el cielo se oscurec铆a y que desde las radios se amontonaban las palabras para nombrar la guerra: 隆Guerra!. El tiempo se detuvo, y de regreso a su casa, se encontr贸 con aquel llamado: deb铆a "cumplir con la patria". Nadie supo c贸mo y en qu茅 momento se precipit贸 todo: la mochila, las despedidas, los abrazos, el viaje, los rostros desconocidos, las 贸rdenes, el desierto, el agua, el fr铆o.


Ramiro entr贸 al mundo donde la incertidumbre cortaba la respiraci贸n y el hielo congelaba hasta los sue帽os. Se abrazaba a la desolaci贸n con la esperanza de volver a su tierra. 隆Tan lejos hab铆a quedado su guitarra, y aquellas historias de colimbas!: el amigo de su padre, su t铆o...Su cuerpo qued贸 all铆, en las Malvinas, como un destino anunciado y cada 2 de abril millones de pasteles cubren el cielo de Corrientes. Abajo, en las calles, el traj铆n de la vida, las palabras millones de veces repetidas no alcanzan para Ramiro. La patria sigue llorando


H.L贸pez #2deabrilargentina #veteranosdeguerra #malvinasargentina #historiaescultura #layapaweb

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