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La incomparable fuerza del “Nosotros”

16 ago
10 min de lectura

Este artículo fue publicado originalmente en el portal Va Con Firma



Por fin se ha liberado oficialmente la reproducción en YouTube para poder ver completa la miniserie mapuche “Inchiñ”, una de las mejores realizaciones audiovisuales que el pueblo puelche ha registrado y editado hasta nuestros días.


Por Fernando Barraza


Estamos en la post pandemia, todavía había una cultura de tapabocas instalada entre todos nosotros, ¿lo recuerdan?. En medio de esa sensación de planeta enfermo, un grupo de jóvenes mapuche de la urbanidad tienen un sueño: filmar una serie que les cuente, a ellas y ellos y a sus lof che (comunidades) y contándose que también se narren a sí mismos los territorios.


Lo sueñan, lo elaboran, lo filman, lo estrenan.


El sueño se llama “Inchiñ” que en mapuzugun significa “Nosotros”, una serie de seis capítulos de 26 minutos de duración cada uno que nos sirven de mapas para adentrarnos en los territorios de pu lof che (comunidades) de territorios Williche (de la gente del sur), Pewenche (de la gente de los pewen) y Lafkenche (de la gente d ellos lagos).


Personas, vidas y territorios de las comunidades de Ruca Choroy y Lof Puel (en cercanías de Aluminé). Las de Painefilú, Linares y Chiuquilihuin (en cercanías de Junín de los Andes), la Lof Curruhuinca (en cercanías de San Martín de los Andes y la lof Quintupuray (En cercanías de Villa la Angostura) son las fuerzas que se nos aparecen de a poco y en profundiad a lo largo de los seis capítulos.


Este es un mapeo territorial sensible y fortalecedor sobre lo humano y lo relacionado a todas las vidas que habitan esos mapun. Hablamos de las vidas que occidente sabe reconocer, y también de las otras, las que por ahora solo el pueblo mapuche ve. Fuerzas y vidas con las que convive en el respeto y al cohabitación equilibrada.


La síntesis que elaboraron quienes crearon la serie es realmente perfecta para comprender la esencia del trabajo total:


Inchiñ es una miniserie que retrata la diversidad de experiencias en territorio mapuche que apuntan a fortalecer la identidad cultural, conjugando lo antiguo con lo contemporáneo en defensa y ejercicio de los derechos de su pueblo”.


No está nada mal incluir de manera súper explícita que esta serie documental fue realizada gracias al Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA, incluido en el texto de la Ley 26522 de Medios Audiovisuales), un fondo que no desfinanciaba ni la micro, ni la macro ni la nada, porque salía de los fondos recuadados por dos entes autárquicos superabitarios como ENACOM e INCAA, que no tomaban ni un solo peso “de la tuya”, sino que se nutrían de modestísimos gravámenes a las corporaciones y grandes multimedios de Argentina (sean estos de capitales locales o foráneos) y de los gravámenes a las producciones audiovisuales industriales que vienen del extranjero y se distribuyen en salas de nuestro país. También participaron con partes menores en el presupuesto el EnCine (el ente provincial de cine de Neuquén) y el Fondo Nacional de las Artes.


Casi todo esta dinámica de producción hoy está destruida bajo el sonoro e insensato grito de “¡Afuera!” que -por suerte- tiene cada vez menor predicamento en la sociedad.



Finalmente dejarles aquí la ficha técnica que muestra lo colectiva que fue esta creación. Y luego pasar a la descripción de cada episodio y -lo más importante- la oportunidad de darles play y disfrutarlos.



La autora de este proyecto es Maitén Cañicul. Sus directora fue Ailén Herradón. El guión es de ambas.


En los rubros de rodaje, la asistente de dirección es Lara Sade. La cámara y fotografía corre por cuenta de Gonzalo Maldonado y su segunda cámara y asistente es Facundo Toledo. El sonido directo es de Tatiana Paties, con la asistencia de Nehuen Valenzuela.


En rubros vinculados a producción, tenemos que la producción ejecutiva corrió por cuenta de Juan Protto, Santiago Herradón y Ailén Herradón. Las asistencias de producción las hicieron Laura Farina, Jorge Valencia y Camila Telleria. Las coordinadoras generales de producción fueron Magdalena Angelillo y Paolo Columbro. La jefa de Locaciones fue Laura Farina.


En rubros de post producción tenemos a Iris Romero como la voz en off en los títulos de crédito. Las traducciones del mapuzugun al español las elaboraron Ailén Quilaleo y Pablo Camilo Cañumil. La impactante maquetería de apertura fue una obra de Camila Tellería. El montaje lo realizó la directora junto a Nehuen Valenzuela y Tatiana Paties. La edición fue de Victoria Potenzoni, Juan Jose Rodriguez y Juan Barcellandi. En el diseño de sonido estuvo Juan Protto. En grabación y edición de efectos de sala el trabajo fue de Juan Luis Araya. La mezcla de sonido la hizo Matias Olmedo para Estudio el Zumbido. La música, que es bellísima, la compusieron José y Juan Pablo Uircaleo. La corrección de Color corrió por cuenta de Gabriel Mallea y Camilo Giordano para Lumbre Estudio, quienes también llevaron adelante la coordinación de postproducción. En la asistencia de esa postproducción estuvieron Edwin Herrera, Mercedes Duran y Lara Sade. El impecable diseño gráfico de los títulos fue de Demian Garnero, y los animó junto a Edwin Herrera. El poster es de Demian y el trailer estuvo hecho por Clara Aguillon, Ailén Herradón.


La serie fue rodada en febrero del 2021 y estrenada en Octubre del 2022.


Y ahora sí. Vamos capítulo por capítulo...


Capítulo 1: “Wichawiñ ga iñ wüñotutual mapu” (Acordamos juntos volver al territorio)



Este primer episodio pone el foco en las reivindicaciones y en las recuperaciones territoriales que se vienen dando desde hace aproximadamente 35 años a esta parte, cuando el pueblo mapuche se fortaleció espejando las realidades compartidas en casi todos los territorios, tanto de puel mapu (territorio al este de la cordillera) como de ngulu mapu (territorio al oeste de la cordillera).


Son muchas las comunidades de la provincia de Neuquén, por ejemplo, que vivieron y aun viven procesos de resguardo territorial, muchas de ellas hoy por hoy están inclusive asediadas jurídicamente y algunas al borde de la orden de desalojo. Por eso este primer episodio se desanda con paso firme y nítido para tratar de imprimir con claridad los conceptos y acciones que explican la importancia del resguardado del territorio, que es desde donde el pueblo mapuche entiende la proyección del küme felen, el buen vivir comunitario.


Es clave el testimonio de la Lof Puel en Villa Pehuenia, en la voz de la lamgen Rosalía Barra, quien cronica lo vivido en la zona de Villa Pehuenia y dice sencilla y claramente: “el territorio nos hizo despertar”. También llegan voces desde la Lof Linares, en Aucapan, en Ruka Ñamku mapun, donde el longko Víctor Antiman habla de los días de resistencia en la acción por el resguardo de los territorios habitados desde antigua data. Habla de los recorridos por los pasillos de los juzgados, y -a pesar de la crónica que hace de aquellos días espinosos- desliza un concepto firme: “fuimos con alegría”. Se le suma la voz de Felicinda Tripailaf, que introduce a la conversación un concepto fundamental al hablar de su propio küpalme (linaje): “No conozco con exactitud mi procedencia -dice- pero a raíz de la guerra llegaron hasta aquí mis mayores”. Y ese “hasta aquí llegaron” es preexistente a la organización territorial de los estados actuales.


Lucas Quintupuray es la última voz en aparecer, habla del regreso a la habitación comunitaria de los territorios, pero también deja picando un gran tema para la continuidad de la serie: el auto reconocimiento que se está gestando al volver a circular sin miedos ni silencios forzados el mapuche kimün (conocimiento y sabiduría mapuche) por los distintos territorios.



Capítulo 2: “Konhaluwkeiñ epuñpüle llemay” (Nos acompañamos para tomar valor)



El segundo episodio de la serie abre una puerta extraordinaria y muy potente, la de los y las jovenes wariache (mapuche habitantes de la ciudad). El foco está puesto en Junín de los andes y San Martín de los Andes, dos ciudades que están en un departamento que lleva el nombre territorial más tácito de la identidad de la gente que lo habita: Huilliche (mapuche del sur), sin embargo vive azuzado por un fuerte espíritu de negacionismo identitario.


Actualmente hay cada vez más jóvenes en ambas ciudades que trabajan con mucho newen (fuerza) para la visibilización de la pre-existencia del pueblo mapuche y estudian y hablan en re-aprendizaje el mapuzugun para fortalecerse.


El episodio abre con la tarea didáctica de Pilmaiquen y Tati en la radio comunitaria FM Che. Ambas son del Txokinche Txafküleiñ, un grupo de estudios y enseñanza del mapuzugun y -como la mayoria de sus pares- viven casi exclusivamente en la urbanidad, es cierto, pero en la mayoría de los casos se han conocido unos a otros en torno al ngellipün (ceremonia) que cada verano se desarrolla al pie del Lanün Pillan Mawiza (Volcán Lanin). La ciudad marca un pulso, pero la conexión con la sabiduría ancestral es un ritmo vital imposible de saltear. Es más: es lo que esencialmente fortalece.


Durante todo el capítulo, que huele a futuro, danza lo que viene desde atrás, desde el más antiguo mapuche kimün, y se mezcla con lo que es hoy la realidad de ser mapuche en la urbe. Como asegura a cámara el kimelfe Tomas Cañicul Quilaleo, revitalizar la lengua es fortalecerse y “no es un hecho que haya que ir a buscarlo demasiado atrás en el tiempo” está allí, a mano, en las madres, las abuelas, las y los mayores.


Es este un episodio cargado de fuerza de futuro motorizado por quienes ya construyen un sólido presente con la atención puesta en el pasado, porque la gente de la tierra lo sabe: esto es un ciclo.



Capítulo 3: “Gütxümküley pillañ mawiza Lanün” (La fuerza del Lanin nos llama)



En campañas de odio -cómodas para quienes en todo encuentran un crédito individual o corporativo- suele demonizarse al pueblo mapuche puelche que se reúne cada mes de enero para celebrar su más grande ceremonia al pie del Volcán Lanín.


La continuidad de esta ceremonia comenzó hace dos décadas y desde sus inicios contó con un tinte conflictivo planteado desde la prensa y desde algunas de las sucesivas administraciones de Parques nacionales. Por nada, por el solo hecho de tensar.


El turismo de ascenso suele poner el grito en el cielo, aunque la ceremonia ocupe solo tres, a lo sumo cuatro días del calendario anual. Las críticas son fulminantes e infundadas y en contrapartida los motivos del pueblo mapuche para realizar esta ceremonia son poco conocidos y casi nunca escuchados en grandes medios o redes.


Este episodio enciende esas razones válidas y las pone a disposición de quienes quieran escuchar las voces de varias generaciones. Manuel Pichiñan, María Elena Tripailaf, Ailen Quilaleo, Fidel Colipan, Maiten Cañicul y Gilberto Huilipan, entre otros peñi y lamgen, van hilando un telar de voces que explican claramente los motivos por los cuales es importante y decisivo seguir concurriendo al pie del Lanín a agradecer y pedir cada ciclo (año) que trae consigo logros y carencias para todas las vidas.




Capítulo 4: "Itxokom ta wülpelu peweñ taiñ mogeleam" (El pewen nos entrega todo para vivir)



Nadie con un mínimo de sensibilidad puede pasar por alto la emoción que ocasiona disfrutar del ngilleu (el piñón), fruto milenario, cuando éste está servido a la mesa en cualquiera de sus formas de cocción. Saborearlo es entender muchas más cosas que su sabor peculiar.


Si el alimento es la base de los pueblos, de su historia, y de su mirada del mundo, en el fruto del pewen hay alimento mapuche, sí, pero también cosmovisión latente. Lo cuentan en la primera parte del episodio las ñaña Petrona Pellao, Vanesa Salazar, Margarita Caitruz, Pilmaiquen Peña y Abigail Ramos, todas de la lof Aigo, mujeres pewenche.


El pueblo mapuche sobrevivió a temporales y guerra alimentándose con el fruto de esta planta en su territorio ancestral, por ello ha tenido que vivir en conversación permanente con esos espíritus regentes, los de pewen kushe, pewen fucha, pewen ulcha zomo, pewen weche wentxu. La longko Rosalía Barra cierra el capítulo narrando mucho del mapuche kimün relacionado a la convivencia de las personas con los pewen. Hasta podemos escuchar uno de los ül (cantos) que se le consagran. También dice que su corazón entristece porque la juventud ya no le habla tanto al pewen, pero sin embargo alberga una esperanza enorme en lo que vendrá. Es buenísimo entrar en este episodio para encontrar en las miradas de estas mujeres un recorrido profundo hasta el espíritu del pewen.



Episodio 5: "Tüfachi zugu taiñ fütakecheyem ga iñ elürpaetew" (Lo que nuestros antepasados nos dejaron)



En un mundo de insistencia por lo material, los objetos son preponderantes y muchas veces son los que sostienen los legados culturales. Sin embargo en el mundo mapuche existen otras instancias para considerar la elaboración, la presencia y el objetivo de los objetos. Por esto es importante que en este quinto episodio nos encontremos con los testimonios directos de un puayekafe (constructor de instrumentos musicales mapuche) como el longko Lucas Quintupuray, una züwekafe (maestra tejedora) como Regina Cayuñir y un rütxafe ka mamüllfe (joyero y escultor en madera) como Luis Curruhinca, tres williche ka lafkenche (gente del sur y los lagos) que portan un conocimiento responsable de sus küzaw (trabajos, tareas).


Las suyas son voces que profundizan la vivencia de lo que a simple vista pueden ser visto de manera lineal como “oficios” pero que trascienden ese tinte utilitario. En los tres hay una mirada ancestral vigente que destaca como hay que relacionarse con cada objeto creado, con los materiales que proveen la materia prima, con las personas que serán destinatarias y sobre todo con los territorios en donde todo el proceso ocurre. No es romanticismo, es conocimiento que “se transmite, no se enseña”, como aclara el peñi Luis.


Los meros objetos dejan de serl “eso” para pasar a ser pequeños instrumentos fundamentales para la reconstrucción de las formas de relación de las personas y las comunidades con el territorio y sus fuerzas. Descubrir esos matices a través de este episodio es un buen viaje iniciático para comprender algo que es sencillo de entender, pero que en la cultura occidental está tapado por la carrera del consumo.



Episodio 6: "Pu tayülpelu neweñmanieeiñmu kom" (Quienes cantan para fortalecer a su pueblo)



Si bien toda la producción en cada uno de sus capítulos transmiten sensibilidad profunda, el episodio del cierre de la serie puede que sea el más emotivo de todos. Es el capítulo dedicado al tail, el canto que realizan las mujeres mapuche relacionando su origen familiar y territorial.


Dice la sinopsis oficial del episodio:


[...] ese conocimiento sigue vigente y es uno de los conocimientos que no solo recuerda el origen a las familias mapuche, sino que además, empodera a la mujer desde su voz y su historia. Juana, Maria, Ailén y Raywe nos comparten ese kimvn (conocimiento) que persiste en el Wall mapu (Territorio Ancestral Mapuche)”.


Feley may (es así), entonces en la intimidad de lo que aquí veremos, esas mujeres nombrando a las fuerzas en el canto, podremos comprender -entre muchas otras cosas importantes- dos newen (energías) que están sumamente ligadas al mapuche rakizuam (pensamiento mapuche) y al mapuche azkintun (el punto de vista mapuche): la fortaleza y la ternura. No es poco en una época que apuesta al odio como única respuesta a todo.




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