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¿Quién se ha tomado todo el vino?


La cocina ha sido y será materia atractiva en la vida humana desde el inicio del planeta. layapaweb ha recogido información sobre un libro que acaba de editarse "Gastronomía e Imperio", de la inglesa Rachel Laudan, de la editorial Fondo de Cultura Económica: 

Laudan se formó como geóloga y después se dedicó a la historia de la ciencia y técnica. Tras una estadía en Hawai, se volcó a estudiar la relación entre comida y humanidad y cómo evolucionó la cocina en los últimos 5000 años.

En algún momento impreciso, la humanidad descubrió que, si se fermentaban determinados frutos, el jugo que se obtenía era sabroso y permitía disfrutar de un mar de sensaciones. En la Grecia Antigua es conocido el rol del vino y que hasta tenía su propio dios, Dionisio, pero menos recordado es que la mayoría de la población tomaba esa bebida rebajada con agua, como recuerda Laudan en Gastronomía e Imperio, para horror de los puristas.


En el año 1000 AC también se conocía el vino en China, aunque era la variante hecha con arroz, del que también se extraía vinagre. En la Mesopotamia, para la misma época, hacían vino de dátiles, pero la que jugaba un rol clave era la cebada y por lo tanto una de sus hijas, la cerveza, era la bebida que reinaba en esa zona encajonada entre los ríos Tigris y Éufrates. Claro que, lejos de las variedades cerveceras de hoy, la que tomaban en esas comarcas era sin gas, aunque la saborizaban con hierbas y especias.


Pero a no confundir: ocupaba un lugar especial en la alimentación y también en la medicina, al punto que los sumerios tenían a su propia diosa de la Cerveza, Ninkasi, cuyo nombre en el idioma local significaba “La que llena la boca”. De todos modos, a la hora de celebrar vino y cerveza compartían honores. Recuerda Laudan que en documentos que sobrevivieron al maremoto del tiempo se cuenta que el rey asirio Asurbanipal ofreció un banquete para 70 mil invitados en el que se sirvieron, aparte de carne de pescado y vaca, “diez mil jarras de cerveza y diez mil odres (N de la R: sacos hechos con pieles de animales) de vino”.


Los griegos, queda dicho, eran maestros en la producción de esa bebida, tanto para consumo local como para exportación, con las actuales Francia y Ucrania como principales destinos. La fabricación de vino a escala también llegaba a otras geografías; para el 100 AC, China ya tenía establecimientos para elaborar el Chiu, el vino de arroz antes citado. Roma, como se sabe, heredó muchas costumbres griegas, entre las que se puede contar el hábito y la necesidad de tomar vino rebajado con agua.


Aparte, obviamente, de adoptar a Dionisio, cambiándole el nombre por el de Baco. La religión del vinoCon el desarrollo del cristianismo el vino tomó otro calor, al ser parte esencial de la Eucaristía. Como recuerdan tres de los cuatro evangelios, Cristo en la Última Cena tomó una copa y pronunció la famosa sentencia: “Beban todas de ella, porque esta es mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que es derramada para el perdón de los pecados”.


Y así el vino junto con la hostia hace presente el cuerpo del Mesías en cada misa. ¿Un simbolismo? No, para el dogma católico el vino se convierte en la sangre de Jesucristo, no la representa ni es un simulacro.Por supuesto que esa bebida tiene otras valoraciones en la civilización islámica, que lo rechaza, aunque no siempre fue así. Laudan recuerda en Gastronomía e Imperio que el Corán prometía en el Más allá “ríos de agua dulce, leche, vino y miel”, y que para el sabio árabe Averroes, un poco de vino era muy bueno. Más data sobre Gastronomía e Imperio AQUI


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