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  • La Yapa

Titiritero, poeta, escritor, decidor. Hijo de Hamlet Lima Quintana.


En las redes suelen aparecer textos, reflexiones, relatos interesantes. El de Mariano Lima Quintana ( @marianovlima ) es estupendo y layapa lo comparte con sus lectores.



 

El segundo Nacimiento


Sé que se acercan días turbulentos, sé que “la maldición ancestral” me persigue desde mi más tierna infancia afectándome aún más en mi presente, esta excomunión permanece viva y cobra fuerzas ante cualquier deseo interno que aflore en mi alma, si quiero respirar un aire lejano, este anatema me succiona impidiéndome cualquier avance, si quiero mantener los pies en esta tierra, lloro por dentro ante la otra existencia que ya no es, los recuerdos de otra vida permanecen encapsulados dentro de un reloj de arena, cada grano es “un agujero negro” augurándome un olvido certero y doliente con la furia gravitacional de mil soles…


Por eso me preparo con mi mejor coraza, una bombachas de campo “Argento” y unos “Fluchos”, zapatos cómodos de buen cuero Madrileño, regalo de ¿un alma o una?¿ las almas tienen género masculino o femenino?, creo que son bisexuales, ¿ o mutan según la cantidad?, “él alma, las almas” ¡tan difícil es definir un amor!, mis sentimientos son como anguilas escurridizas extremadamente complicadas de atrapar y mucho menos de catalogar, tan difícil es luchar contra el tiempo, quiero mantener todos mis recuerdos vivos, pero ¿qué derecho tengo yo de esclavizar a esa alma regaladora de calzados de buen cuero?, por eso un día hablé con ella tallándole una mentira venial, “Ya no me duele que seas un recuerdo”, mi dolor es sólo mío, te libero, quiero que sigas tu vuelo en libertad, duele pensarte, esa es la verdad…


Esta maldición me tira de Este a Oeste crucificándome entre dos continentes, por clavos dos banderas, este diecisiete de junio tengo cita con una de ellas, no quiero perderla… La maldición lo sabe, la presiento agazapada para darme un zarpazo certero, su primer palo en las ruedas es ponerme el consulado Español lejos, muy lejos, ahí es donde podré actualizar mi segunda nacionalidad, no quiero perderla, ochocientos quilómetros de distancia, ocho horas de autobús atravesando la anchura de este país… Estoy bien preparado con mis bombachas y mi calzado, pasaje en mano, salgo a las catorce horas…ya son menos cinco y el autobús que no llega, dejo la dársena, busco la boletería…


Perdón señor, ¿el autobús viene con retraso?, Espere que le averiguo, sale de la taquilla, entra en otra, habla con otra persona…Mire el autobús está en la terminal de Cipolletti y no puede cruzar el puente y llegar a esta terminal por culpa de un piquete ¿Y qué hago?… Tome un colectivo hasta el puente y crúcelo caminando…Mejor tomo un taxi, el boletero me acompaña hasta el taxi, habla con el chofer explicándole el problema, el boletero me estrecha la mano deseándome suerte, el coche vuela por la ruta como lo hacen mis palabras, no quiero perder el autobús ni la nacionalidad…


Puta maldición…Hasta acá podemos llegar, le sugiero que cruce el puente por la derecha ahí está la policía y estará más protegido…¿Por la derecha me dice?...Sí…le pago al taxista…Gracias, como es lógico me voy hacia la izquierda, si quiero estar a salvo debo estar bien lejos de la policía…trecientos metros a paso rápido, siento que mi taco derecho está levemente inclinado hacia la izquierda…¿qué mierda les pasa a mis zapatos?, puta maldición, la siento pegando dentelladas en mis suelas, el taco está herido de muerte, el otro, el izquierdo ya está jugando a “la taba” al costado del calzado, a cada paso que doy, voy perdiendo trozos de zuela…


Puta maldición, aunque me quede descalzo tomaré ese autobús, mis dedos gordos palpan el fino cuero de la planta, ellos quieren saber cuándo tocarán el suelo.

El puente se me hace interminable, tiempo suficiente para que Michelle entre en mi mente, hago un recuento de la comida que le dejé preparada, los muslos de pollo bien separados en el freezer para que no estén pegados entre sí, salchichas en la bandejita de la puerta, “los Paty”, hamburguesas finas para que no le lastimen las encías. Maldito tiempo es tan difícil pelear contra vos, detenerte un poco, pedirte “un pido gancho”, cada día la noto más indefensa, “una colosa de Rodas” oscilante que lucha por mantenerse vertical en este mundo, el tiempo corre, mis zapatos hacen lo mismo escupiendo goma hacia los costados, son dos perros rabiosos esparciendo espuma negra por los costados…


La fila de manifestantes canta incansable exigiendo sus derechos, pueblo en plena lucha, banderas negras ondulan sobre sus hombros, al acercarme les sonrío, puta tengo el tapa boca, traslado la sonrisa a mis ojos, todos parecen entender mi mirar, me ceden el paso, Por fin ya estoy del otro lado, problemas con el segundo taxi…Buenos días, lléveme rápido a la terminal de autobuses…No. ¿Cómo qué no?...


Una carrera tan corta no la hago…Pero si el otro taxista me dijo que está a veinticinco cuadras…No señor, está ahí a doscientos metros, pasando la rotonda, me bajo sin decirle adiós, sólo maldigo por dentro, mis dedos gordos palpan el suelo quieren saber si sienten ya la humedad del pasto mientras atraviesan la rotonda, por fin el autobús…Hola, ¿es este el que va a Bahía Blanca?... Sí señor, verifica el boleto y mi identidad…partimos, respiro sudoroso en mi asiento, la maldición aúlla desde el puente, creo entenderle que me esperará en Bahía…sonrío por esta primera victoria…el viaje es largo, mis pensamientos navegan, las ruedas giran…Michelle si tomás Fernet acordate de comer, aunque sea un par de “Criollitas” con queso…Sí amor quédate tranquilo.


Los perros ya están calmos, ya no escupen, sólo escriben rayones negros, es mi cueva rupestre personal, espero no tener problemas en el Hostel que encontré en internet, no pude hacer la reserva, ni tampoco atendieron mi llamada telefónica, como siempre, me voy hacia la aventura, miro mi botella de agua, posee el mismo nombre Aventura, lo que me llamó la atención de ese Hostel fueron los comentarios de los clientes... “Por el precio está bien a pesar de las hormigas”, “Los cuartos son fríos con olor a humedad y no me gustaron las hormigas”, “No hay agua caliente”, “El barrio es peligroso, el Hostel está lleno de hormigas y gente rara”, tantos comentarios de las hormigas me despiertan la curiosidad, busco fotos del Hostel, este está haciendo esquina, parece un bar de pueblo, cruza entre hotel y conventillo, las hormigas son esculturas esparcidas por todo el patio interno, esculturas creadas con restos de chatarra, hormigas pintadas en las paredes, grafitis hermosamente pintados de colores iridiscentes, creo que esa hormiga es prima hermana de algún colibrí y lo de “gente rara” me encantó, por eso mismo lo elegí como futura morada…


Por fin ya estamos en Bahía, son las veintiuna y treinta…Taxí a la calle Soler setecientos uno…llegamos a la esquina con pinta de bar de pueblo, dentro hay un bailongo, una multitud, diferentes generaciones bailando tango…el taxista me pregunta: ¿ Usted hiso reserva en este lugar?, No…Qué arriesgado, bueno que tenga suerte…Gracias…el frío húmedo de la calle te cala hasta los huesos, al entrar al salón todo cambia, la tibieza de un pueblo feliz, el olor de las empanadas hace giros entre cortes y quebradas…me gusta lo que veo, ¿las paredes de este Hostel tendrán miedo que me vaya a España? ¿los piqueteros del puente habrán cortado la ruta por temor a que me vaya? Esa pregunta no puedo contestarla, tan sólo no quiero perder mi otra bandera, permiso, perdón, gracias, por fin llego a la barra…


Hola, buenas noches señor ¿qué desea?, Tiene habitación por una noche?, ¿privada o compartida?, Privada, un conventillo dentro del cuarto me hace temer por mis pertenencias…privada por favor, el hombre piensa por unos instantes, sé que está estudiando mi estampa, Tengo una…respiro aliviado, démela por favor, Mi compañero le tomará los datos, finalizado el registro, me acompaña al cuarto, las hormigas del patio interno me saludan, les hago una disimulada reverencia… Habitación número diez, dos cuchetas, cuatro camas con colchas rojas, ¿cuántos cuerpos habrán dormido en ellas? Leo el reglamento el último reglón me grita “terminantemente prohibido fumar en las habitaciones”, miro la mesita de noche, llena de bordados marrones por los puchos que pasaron por ellas, enciendo un cigarro Intento escribirle a mi hermana para decirle que llegué bien, pero el wifi es muy lento, tanto que cuando el aparato logra abrir la primera página del Facebook mi cigarro ya pasó a la historia, por suerte logro mandar el mensaje, Michelle se quedará tranquila, ¿estará comiendo? ¿se acordará de hacerlo? ¿de cerrar una canilla cuando la abra? ¿de apagar la cocina cuando se caliente algo? Es tan indefensa mi “Colosa de rodas”…


Regreso al bailongo, perdón, permiso, gracias, llego a la barra, pido tres empanadas y una tónica…Justo “al servidor de fernet” lo tengo enfrente, sirve uno tras otro, Michelle está cerca de mí…con la panza llena salgo a la calle a fumarme un pucho, el frío húmedo pega fuerte, hablo con la gente “rara”, algunos si lo son, no puedo entender cómo un pobre admire “la inteligencia” de Macri, ¿toda Bahía será así?, sé que no, pero tanto pobre de derechas no puedo entenderlo, me quedo en el bailongo hasta que hacen el sorteo, la gorra pasó bailando frente de mí le dejo caer cien pesos ella me da un número, ¿será el mío el elegido?, como era de esperar, no, le pifié por dos docenas, ya en el cuarto el frio húmedo lo inunda todo, sólo me quito los zapatos con sumo cuidado para no despertar a la fiera que habita en las zuelas.


Me despierto a las ocho, recojo mis cosas, ato los cordones con el cuidado de una sutura de alto riesgo, mis dedos gordos en clave de morse palpan la delgada piel de cuero que me separan del frio suelo…mientras tomo el desayuno, relleno la inscripción consular: Estado civil, si me está preguntando por mi primera mujer Viudo, si pregunta por la segunda hace cuarenta y cinco años que estamos en concubinato, nuestras almas ni firman, sólo sienten, ¿cuál pongo? La duda me carcome, ¿si pongo maricón?, me río del tonto chiste pensado…dejo el formulario incompleto, ya lo terminaré en la embajada…pido otro café con leche, el hombre cuando quiero pagarlo, me sonríe diciéndome esta segunda taza va por mi cuenta, qué rara es esta gente rara, me encanta…un apretón de manos sin esconder nada tan sólo deslizan una suerte bien deseada.


Mi cita es a las 12hs, son las nueve y ya estoy en la esquina del consulado, tomo otro café, dentro del local, todo es elegancia, le ruego a mis suelas que no escriban nada, por suerte obedecen…recuerdo las palabras de mi hermana, si llegás antes tirate el lance para que te atiendan antes de la hora, eso hago, hablo con el conserje, me dice que le pregunte al policía del cuarto piso, aprieto el botón del ascensor se me viene a la mente el último aullido de la maldición en el puente, se abren las puertas, el policía no tiene ojos de autoridad , su rostro es de un joven campechano con uniforme prestado…Buenos Días…le cuento mi hora y mi intención de adelantarla. Espere que pregunto, regresa y ya me tutea, mirá el que tenía que estar no llegó, podes pasar, pero si viene tendrás que salir y respetar su turno, Si claro, no hay problema…estos llegarán tras la ventanilla…


Buenos días señor, en qué lo puedo ayudar? Vengo a renovar el pasaporte e inscribirme en el consulado, la muchacha que me atiende tiene un hermoso timbre de voz, pero detrás de sus palabras se esconde un disimulado fastidio por trabajar en un día feriado, no quiero que se despierte la fiera oculta en mis suelas y la altere, le entrego los papeles de la inscripción… ¿No tiene el otro formulario?, No…me lo entrega…Rellénelo con todos sus datos, la burocracia es así de tartamuda cinco veces escribir mi nombre y apellido, cinco veces la fecha de nacimiento en plena tarea me pregunta ¿Este es su número de DNI, Si…¿ y la letra? ¿Qué letra?, Todo DNI termina con una letra…No me acuerdo… ¿Dónde fue expedido?, En Madrid… ¿Y cuándo expiro?, No lo sé, el DNI me lo robaron a la semana de haber llegado al país…mis dedos gordos aprietan la fina piel intuyo que la maldición quiere trepar ventanilla arriba…


Espere que voy averiguar, la muchacha se pierde de mi vista, ingresa por el pasillo lateral, mientras espero, meto la mano dentro de la cartera donde guardo mi primer pasaporte, cuanta juventud tiene ese rostro, a la derecha leo el número del DNI con la letra C al final, cuánto tarda esta muchacha, no termino de pensarlo que regresa con cara seria, mire señor sin la letra no podré insc….es la C la letra C, le enseño el pasaporte con mi joven rostro…¡Bien! Susurra por lo bajo con franca alegría y alivio, démelo así tomo todos los datos, por cierto ¿trajo su acta de nacimiento?, ¿Qué?, pero si vengo a actualizar la fecha del pasaporte, mis manos palpan la pared tratando de coger a la maldición trepadora sin hallarla, ¿ganará esta batalla?, no sé qué cara habré puesto que ella se larga a reír, Mire le explico, cuando uno se nacionaliza le levantan a su vez un acta de nacimiento…


Que yo recuerde no me entregaron nada, el juramento por el Rey y España sí lo recuerdo, no le cuento la forma en que lo dije, tal era la emoción en ese momento, que la lengua se me infló como un globo, mi dicción se fue al carajo: Gugo gor el grey y Esgaña, al oír mis palabras me detengo, miro al funcionario de turno y le pregunto: ¿Lo repito? Negó con la cabeza sin emitir palabra alguna ocultando su risa por dentro, dejo el recuerdo estacionado, ahora busco a esa madre que me parió y no encuentro, ¿nací por cesárea o por vía natural? Reconozco que conseguir la nacionalidad fue un parto de quince años de gestación…


No se preocupe, a veces ni la dan ni dicen nada, espere que miraré en el sistema, el pasillo se la traga otra vez…al rato regresa con la fotocopia de mí segundo nacimiento en alto, enarbolando la victoria de una guerra ganada, mis ojos buscan el nombre de esa madre que no vi y del padre menos, tan sólo rayas oblicuas descendentes…salgo triunfante mis zapatos escupen rabiosamente goma por todos lados, pero no me importa, no perdí la bandera,¿ viajaré a España algún día? No lo sé, es tan difícil luchar contra el tiempo…el regreso a Neuquén otra odisea, termino la narración bajando del taxi, son las seis treinta de la madrugada, el sol duerme todavía, molido, sin dormir, “la colosa de Rodas” saludándome desde lo alto con todas las luces encendidas, mis dos banderas viajarán por siempre conmigo, ¿hacia a dónde?, no lo sé, pelear contra el tiempo es muy similar a hacerlo contra el destino.

Mariano Ventura Lima. (@marianovlima)


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