âPiensan que el Ășnico derecho que existe es el de propiedadâ
- layaparadiotv
- 3 ago 2025
- 14 min de lectura

Este artĂculo fue publicado originalmente en el portal Va Con Firma
Cristian Fernando Carrasco, docente y escritor, acaba de editar de manera virtual su ensayo âDe mamertarium naturaâ en el que reflexiona sobre una actualidad inducida en la que se supone que todos deberĂamos pensar solo en el dinero y en nosotros mismos como individuos la mar de mamertos.
Por Fernando Barraza
Decir que Cristian Fernando Carrasco es solamente un escritor es una definiciĂłn un poco insuficiente. Lo primero que limita el mero concepto es no poder saber con exactitud adĂłnde lo situarĂas a Cristian si tuvieras que elegir una disciplina o gĂ©nero, porque como escritor ha escrito y publicado prosa en novelas y cuentos que fueron desde la ciencia ficciĂłn dura a lo fantĂĄstico, el horror cĂłsmico, pasando por lo social realista, por el pulp o por la mĂĄs pura literatura para infancias. Pero esto no es todo, porque el tipo tambiĂ©n ha publicado poesĂa y la ha sacado a pasear de manera perfomĂĄtica por distintos escenarios de nuestra regiĂłn sur desde los 90's, cuando era otro de los jĂłvenes valletanos que se arrimaban a la gran urbe neuquina a estudiar una carrera terciaria. De allĂ, de aquellos dĂas de estudio, devino en profe, que es otro de âsus yoâ posibles.
Y volvamos al escritor, porque aun no hemos terminado: Carrasco tambiĂ©n es guionista de historietas y -cuando el tiempo se lo permite y las ganas le llaman- hasta tira sus propios dibujos para sus guiones. TambiĂ©n ha escrito para cine. Cristian escribe de muchĂsimas maneras, escribe por necesidad expresiva, y tambiĂ©n por encargo.
Con este vastĂsimo perfil uno deberĂa encasillarlo como escritor. Y ya. Pero intuyo que a Carrasco esto -como definiciĂłn Ășnica de su persona- no le gustarĂa nada. Por eso me gustarĂa ampliar mĂĄs no sea un poco su perfil, su identidad social.
En estos treinta años en los que me lo he cruzado con Cristian en las arenas de las expresiones culturales de la regiĂłn -ya sea como espectador de sus perfomances, como entrevistador frente a sus lanzamientos, o en la casualidad del encuentro esporĂĄdico en la vida- todas las veces que interactuĂ© con este personaje pĂșblico notĂ© que en Ă©l habitan -exigiendo la misma jerarquĂa social- el pibe de Regina que trae consigo un montĂłn de preguntas para hacer en voz alta, un profe ĂĄvido de compartir conocimientos con sus estudiantes, un padre que se va poniendo viejo y un laburante que, si bien no responde a una organicidad partidaria tradicional, es un ser social con plena consciencia de su clase. La laburante, claro.
Todo esta data es preambular y es nada mĂĄs que un gatillo para contarles que esta persona que les he narrado tan esencialmente, este ser âmulti taskingâ (por utilizar un tĂ©rmino de juguete, de esos que andan dando vueltas por estos dĂas), es un escritor que se ha sentado durante el año y medio que lleva gobernando la Argentina el neo neo libralismo encarnado en Javier Gerardo Milei y ha ordenado -en catorce prolijos capĂtulos de un ensayo llamado âDe mamertarium naturaâ- todos sus pensamientos y reflexiones conclusivas sobre el mundo de quienes, siguiendo e imitando a personas como Milei, viven la vida bajo el credo del dinero como valor Ășnico y central de sus vidas, de quienes creen y rezan a la cultura del individualismo incel, lelo y desapegado de lo social, aislado de sus prĂłjimos.
Vaya tarea Âżno?
Lo bueno es que Cristian no se ha planteado hacer de este ensayo un texto acadĂ©mico, ni mucho menos. Es este un compendio de reflexiones sencillas, pero por sobre todo clarĂsimas y datadas, sobre el fenĂłmeno de la derechizaciĂłn pueril y maniquea de las juventudes hacia un destino socio polĂtico casi psicĂłtico (ÂĄy perfectamente controlable por el poder fĂĄctico!) a nivel global.
Carrasco parte de una idea tesis fuerte y nĂtida: el mundo de la virtualidad, que es el que mĂĄs estĂĄ pregnando nuestras vidas en la actualidad, no es âotro mundoâ, es solo una parte mĂĄs de Ă©ste, el que desde que tenemos conciencia de nuestra propia existencia individual y colectiva hemos dado en llamar âla realidadâ. Con esta idea sencilla, expresada de manera clara, intenta analizar en una ÂŽperspectiva concreta (ÂĄreal!) a esas juventudes que ya han entrado o estĂĄn entrando una adultez uniformada por la globalizaciĂłn y encuentran que el Ășnico credo posible, tangible y satisfactorio es el del señor dinero, y que la libertad es un concepto simplista y maniqueo que estĂĄ exclusivamente ligado a Ă©l. Todo lo demĂĄs es vicio, suciedad o enfermedad.
Esto, que se parece tanto a la religiĂłn ciega de una secta (ÂĄporque lo es!), es la materia prima de las reflexiones de este ensayo del profe/padre/muchacho de la clase trabajadora/escritor reginense que ha llegado a nosotrxs sin que nadie lo pida oficialmente, solo por el propio afĂĄn de Cristian de explicarse a sĂ mismo como es que ha salido este horripilante conejo de la galera.
El texto -ya lo dijimos varias veces- es nĂtido, y en esa nitidez muchas veces te toparĂĄs con conceptos con los que vas a chocar moral e ideolĂłgicamente. A Carrasco eso no le importa, Ă©l mismo te lo va a explicar y lo vas a leer mĂĄs adelante, en la entrevista que le realizamos. Este ensayo es lo que Ă©l piensa sobre las cosas que escribe, no es un manifiesto que quiera generar escuela, ni mucho menos. AsĂ se resuelve cualquier run run Ă©tico que se te plantee frente al texto.
Porque sĂ, podrĂĄs criticarle como cierra con actitud tajante algunos conceptos que vos como lector o lectora, por el contrario, abrirĂas. O podrĂĄ chocarte un poco el tono coloquial y despectivo que tiene para describir a esta ârazaâ (a ellos les gustarĂa que les llamen asĂ) de adultos pueriles y juventudes guiadas por el dinero y el desprecio social; pero esta fue su elecciĂłn como narrador e incluso la argumenta al final de la obra. O podrĂĄs criticarle algunos de sus sesgos bien deterministas, sĂ, que los tienen y te interpelan. Pero al terminar de leer su ensayo lo que no podrĂĄs dejar de admitir es que Carrasco te ha puesto a pensar en forma seria, que -inclusive- ha llegado a ponerte a pensar en lo que vos mismo pensĂĄs sobre este gran tema:el espĂritu de Ă©poca que estamos atravesando.
Esto no es poco, eh.
Bueno, redondeando este preĂĄmbulo: âDe mamertarium naturaâ naciĂł aquĂ, en el âlejanoâ y âperifĂ©ricoâ Alto Valle (nada es lejano ni perifĂ©rico en esta sociedad transnacional) y es un ensayo ĂĄgil y profundo, un texto que analiza las cuestiones esenciales que nos han traido hasta aquĂ como sociedad que muchas veces se espeja en la mĂĄs estĂșpida crueldad socio polĂtica. Esto es algo que se agradece, y mucho.
Pero veamos que dice su creador sobre su propio texto...

ÂżCĂłmo descubriste que el Mamertarium iba a ser un ensayo, desde antes de empezar a escribirlo o fue tomando forma a partir de las distintas reflexiones sobre el espĂritu de Ă©poca?
Me di cuenta de que estaba escribiendo un ensayo mientras corregĂa la tercera parte de las cinco que se publicaron originalmente en redes sociales. Hasta ese punto se trataba solamente darle coherencia a las casi veinte pĂĄginas de anotaciones que tenĂa en la PC desde hacĂa meses, desde la Ă©poca de las elecciones.
Como digo al inicio de âDe mamertarium naturaâ, ya se veĂa en internet la formaciĂłn de un nuevo ser social y cultural cuyas cualidades bĂĄsicamente se resumĂan en dos ideas centrales: que valorar el dinero por sobre todo lo demĂĄs demuestra tu superioridad moral y tu cualidad religiosa de ungido de algĂșn tipo de deidad, y que perseverar en una opiniĂłn que se presenta como la Ășnica verdad revelada y se impone mediante insultos es muestra de fortaleza de carĂĄcter y de dotes de liderazgo que te hacen digno de ser seguido e imitado. Son dos cosas muy sencillas: valorar sĂłlo la guita aunque no la tengas y dispararle insultos al otro hasta ahogar su opiniĂłn a fuerza gritos. Con eso ya tenĂ©s un grupo de referencia, un Ășnico ideal que defender, un objetivo de vida que perseguir y un mecanismo para hacerlo.
DespuĂ©s de ver cĂłmo las personas que sostenĂan esas ideas hacĂan ricos y elevaban a cargos polĂticos a influencers y gobernantes en otros lugares del mundo, me pareciĂł interesante meterme en los grupos de Facebook armados para apoyar a los candidatos de LLA en la campaña electoral para presidente que vivimos en Argentina en el 2023 y ver si acĂĄ estaba pasando algo parecido. Al corrobararlo, la verdad que no lo podĂa entender. Pensaba que un paĂs que habĂa pasado las cosas que pasĂł Argentina tenĂa anticuerpos para algo asĂ.
Obviamente no todas las personas que votaron a LLA entran en la categorĂa de mamertarios. HabĂa gente decepcionada, gente desesperada, gente que -perdido por perdido- tomaba cualquier cambio propuesto como un billete de loterĂa en el que ponĂa su fe aunque las chances de ganar fueran infinitesimales. Pero en esos grupos tambiĂ©n habĂa muchos mamertarios.
Entonces escribĂ algunos posteos, principalmente para explicarme a mĂ mismo la lĂłgica y los valores subyacentes que habĂa detrĂĄs de ese proceso y cĂłmo era vital para motorizarlo la manera en que las redes sociales reducen la historicidad a una gratificaciĂłn que dura minutos y se tiene que volver a replicar al minuto siguiente, poniendo a las personas en un estado de presente perpetuo parecido al de la conciencia de un animal de bajo nivel de desarrollo cerebral.
Cuando algunas personas comentaron en esos posteos que estaban agradecidas porque tenĂan las mismas sensaciones dando vueltas en la cabeza pero sin poder ponerlas en conceptos y en palabras, me pareciĂł que valĂa la pena atacar todas las aristas posibles del dilema. Anote muchas ideas, las reescribĂ durante meses y las empecĂ© a postear por fragmentos para que fueran mĂĄs fĂĄciles de digerir. DespuĂ©s de escribir la mitad de lo que tenĂa proyectado, pensĂ© que podĂa ser mi primer ensayo.
Y creo que estĂĄ bien que haya terminado siendo un ensayo, porque no me parece justo hacia el lector mezclar las cosas. Hay decenas de gĂ©neros literarios y cada uno tiene su funciĂłn y su horizonte de expectativas. Entonces estas ideas tenĂan que ser presentadas como opiniĂłn informada y no como ficciĂłn. Ahora que lo terminĂ©, estoy contento de poder abandonar este buceo por el pensamiento utilitarista sectario de derecha y poder volver a escribir otras cosas en las que solamente pretenda componer un buen poema, con musicalidad y algĂșn hallazgo, un buen cuento, con una trama y personajes interesantes y alguna idea o frase que el lector no haya leĂdo antes.
No creo que hacer arte te impida tener opiniones polĂticas y me parece poco Ă©tico ocultarlas para no perder a un pĂșblico potencial. Pero tampoco creo en engañar al lector y bajarle lĂnea ideolĂłgica en lo que deberĂa ser un trabajo de imaginaciĂłn. Prefiero dar mi opiniĂłn de la forma mĂĄs directa y honesta que pueda y despuĂ©s contarle una ficciĂłn que le vuele la cabeza. Una cosa no contradice a la otra.
Hoy es una realidad, pero vos advertĂs ni bien comienza el texto que tuviste la oportunidad de ver el advenimiento de la derechizaciĂłn infantil de las juventudes desde hace bastante mĂĄs tiempo que el de "la ,era Milei". ÂżPodĂ©s resumir los puntos claves que te mostraron ese avance hacia el sur?
Supongo que principalmente lo que me hizo ver eso es que soy un pesimista por naturaleza. Pienso que lo mås inteligente es esperar lo peor, porque si pasa algo bueno te ponés contento, pero si pasa lo peor ya estabas preparado.
DespuĂ©s lo vi como una regularidad. Por lo general cuando algo pasa dos o tres veces en las mismas circunstancias es bastante seguro prever que la prĂłxima vez, en las mismas circunstancias, se va a volver a repetir. Y era lĂłgico pensar que lo que ya habĂa pasado en NorteamĂ©rica y paĂses de Europa con un cierto grupo etario y una cierta realidad social iba a repetirse acĂĄ.
TambiĂ©n comencĂ© a ver que aparecĂan en plataformas como Youtube odiadores seriales de todo lo que consideraban woke, o millonarios de mentira que vendĂan cursos para hacer a otros expertos en vender cursos, pero ya no estadounidenses e ingleses sino mexicanos, colombianos o españoles. Era muy fĂĄcil identificarlos porque los mamertarios compran un paquete cerrado de ideas y forma de ser y no puede moverse un centĂmetro de ahĂ para no ser excomulgados. Es como una religiĂłn. Si sos catĂłlico, pero no creĂ©s en los santos, no sos catĂłlico, sos un hereje y en la Edad Media te hubieran quemado en la hoguera. Para ellos es igual. Hay todo un dogma que obedecer a rajatabla y por eso viendo una sola hilacha suelta ya sabĂ©s por donde viene la mano.
Y en cuanto a la influencia en la juventud, la inevitabilidad venĂa por los canales de difusiĂłn de esas ideas. MĂĄs allĂĄ de que hayan canales de noticias de derecha la invasiĂłn vino por Youtube y Tiktok, que es lo mĂĄs consumido por los chicos. Las ideas entraban de contrabando en contenido que a primera vista no tenĂa nada que ver.
Un tipo que te cuenta creepypastas con las que jugueteĂĄs con el miedo para sentirte valiente apoya a un candidato de derecha. Un tipo que te enseña cĂłmo afirmar tu masculidad para no sentirte vulnerable te dice que la mujer que tengas depende de las fluctuaciones de un mercado, y que si no sos millonario te quedĂĄs afuera, y te vende un curso para ser millonario porque secretamente sos un elegido y ese es tu destino. Un tipo que te resume pelĂculas de forma chistosa, putea cualquier trama o personaje que no se atenga al molde del camino del hĂ©roe o a la filosofĂa objetivista donde el hĂ©roe se define por buscar su propio bienestar o forzar a los demĂĄs a que acepten o sufran la justicia que deviene de su forma de entender la moral.
Entre risas, boludeces, animaciones, gameplays y resĂșmenes de pelĂculas fueron metiĂ©ndose en la psique de los chicos, que si no tenĂan padres presentes y comprometidos con su crianza, era un lugar listo para asaltar y conquistar.
Hay una fuerte tendencia a endilgarle mucha responsabilidad al progresismo (lo âwokeâ suele resumirse en inglĂ©s) por la derechizaciĂłn de gran parte de la sociedad ÂżCuĂĄl es tu visiĂłn al respecto?
Es una discusiĂłn muy compleja porque woke significa una cosa distinta dependiendo de quiĂ©n lo diga. Para algunas personas todo lo que no estĂ© aprobado por el viejo testamento es woke, para otros todo lo que no estĂ© de acuerdo con su moral es woke, para otros todo lo que incluya representaciones de colectivos raciales, sociales o sexuales que no reflejen exactamente las estadĂsticas poblacionales que aceptan como vĂĄlidas es woke.
Pero en general me parece que lo woke y la derecha son polos de una misma discusiĂłn cultural que se retroalimentan llevĂĄndose una a la otra cada vez mĂĄs hacia los extremos. El conflicto suele estar centrado en los derechos que podemos o no tener como seres humanos, una cuestiĂłn filosĂłfica que se me escapa.
ÂżTenemos todos los derechos que debemos tener? ÂżA medida que pasa el tiempo aparecen nuevos derechos o es un tema ya cerrado? ÂżCerrado cuĂĄndo, en quĂ© etapa de la humanidad? ÂżCerrado segĂșn la visiĂłn de quiĂ©n?
Lo que le reprocha la derecha en lo woke es que inventan derechos que no deberĂan existir porque no tienen sentido, y lo que le reprocha lo woke a la derecha es que no respetan derechos que innegablemente existen.
Lo nuevo dentro de lo que yo llamo pensamiento mamertario es la idea de que los Ășnicos derechos que existen son los de propiedad, los que se pueden comprar con dinero, ya sea derechos sobre territorios, objetos, tiempo o incluso personas.

Tus reflexiones estĂĄn mayormente enfocadas sobre actitudes o corrientes de pensamiento que no estĂĄn cerradas. Es mĂĄs: estĂĄn sucediendo. No tomĂĄs un periodo pasado para analizar: estĂĄs viendo la actualidad. ÂżTe dio en algĂșn momento algĂșn tipo de inseguridad al volcar escritos analĂticos y concluyentes sobre lo actual, lo que estĂĄ pasando? Hay un vĂ©rtigo en eso Âżno?
Es cierto que es un anĂĄlisis de un organismo vivo y no una autopsia. Pero creo que las ideas que hay detrĂĄs de las acciones y elecciones de los mamertarios sĂ estĂĄn cerradas porque son muy pocas y muy simples. Si las personas que las comparten y defienden fueran mĂĄs sinceras y dijeran abiertamente âlos derechos no se tienen, se compranâ o âestamos los que servimos al 1% que domina el mundo y nos pagan por eso, estĂĄn ustedes los esclavos Ăștiles y estĂĄn los demĂĄs que pueden morirse porque no sirven para nadaâ se verĂa claramente lo simples que son las llamadas âideas de la libertadâ.
Lo complicado es la coyuntura, las consecuencias que irradian de la puesta en acciĂłn de esas ideas, y valoraciones porque estĂĄn distorsionadas por las razones que se arguyen para maquillar lo que se pretende, las mentiras y desinformaciĂłn para ocultar lo que pasa, desviar conversaciones o dar bases falsas para formar opiniones. Eso en realidad es lo que alargĂł el texto. Porque nombrar la base ideolĂłgica tal cual es equivale a contar la idea central de una historia. Por lo general con una frase basta, pero yo querĂa deshilvanar un poco la trama y ver cĂłmo se relaciona todo. CĂłmo esa religiĂłn del dinero, esa negaciĂłn del otro como igual, esa soledad que permite formar una masa unificada por los mismos odios y esa pelea a muerte por ser el esclavo de la casa grande y no el esclavo de la plantaciĂłn, tiene su propia forma de realizarse en lo polĂtico, lo artĂstico, lo laboral, lo religioso, las relaciones de amistad y romĂĄnticas.
Ya sĂ©, es muchĂsimo, me hubiera llevado años de estudio e investigaciĂłn hacerlo como se debe, y seguramente alguien lo harĂĄ bien y sacarĂĄ un libro y yo lo comprarĂ© y lo leerĂ©. Me conformo con que lo que escribĂ resuene con alguien y le ayude a organizar algunas ideas que no podĂa poner en palabras coherentes por falta de tiempo u oficio. Porque hay que tener ganas, la verdad. Todo el tiempo que pasĂ© pensando en Ă©sto me sentĂ agotado mentalmente, cansado, casi dirĂa que hasta sucio. Debe ser mĂĄs o menos lo que siente un psicĂłlogo forense metiĂ©ndose en la psique de un asesino serial.
El tema de sonar a lo mejor demasiado concluyente no me molesta porque estimo que cualquier persona con dos dedos de frente entiende que lo que alguien escribe al retratar la realidad desde su punto de vista es una opiniĂłn. Hace años que me cansĂ© de introducir cada frase con un âyo opino queâ y lo doy por sentado. Y como toda opiniĂłn, la mĂa es personal e histĂłricamente datada. Depende de lo que vivĂ y de cĂłmo gestionĂ© lo que vivĂ, no es ninguna verdad revelada ni final.
Las personas no sabemos nada, solamente tenemos opiniones e ideas que desde mi punto de vista son herramientas mentales que usamos para aprehender el mundo y no vivir en un estado permanente de sorpresa y tensiĂłn porque todo nos parece nuevo.
Si a alguien no le sirve una opiniĂłn o idea mĂa para encarar su realidad no la usarĂĄ y listo, tendrĂĄ otras herramientas. No deberĂa haber ningĂșn miedo o vĂ©rtigo en eso. Claro que si yo fuera un mamertario, creerĂa que mis ideas son las Ășnicas correctas y me verĂa impelido a una cruzada santa para imponerlas al mundo. Pero por suerte no lo soy.
ÂżQuĂ© pensĂĄs que pasarĂĄ con este mamertario, este modelo de existir? ÂżDĂłnde sentĂs que puede ser Ăștil?
ÂĄMe mataste! No tengo ni idea. ÂżCĂłmo le puede puede ser Ăștil a la sociedad alguien que sĂłlo piense en amarrocar guita para ser el rey designado por voluntad divina de una selva ficticia que solamente existe en su cabeza y donde todos los demĂĄs son o bien enemigos a destrozar o posibles parejas que despreciar o comprar segĂșn la fluctuaciĂłn del mercado amoroso? ÂżPara generar anticuerpos? No sĂ©.
Lo que quiero dejar en claro es que cuando me refiero al mamertario o al liberbobo no me refiero a una persona que vota a la derecha o a una persona que tiene ideas de derecha. El ser humano es en su mayorĂa complejo y dependiendo de lo que nos haya pasado algunas facetas de nuestra personalidad hacen que tomemos decisiones o tengamos opiniones que se inclinen hacia uno u otro lado del espectro ideolĂłgico. Todos queremos que algunas cosas cambien y que algunas cosas se conserven tal cual las conocemos.
Cuando hablo del mamertario, hablo de alguien que estructura su personalidad desde unos rasgos que comprĂł a paquete cerrado, porque supuestamente lo convierten en el ganador de todos los aspectos de la vida: se siente el elegido de un dios del dinero, que le da superioridad moral, superioridad intelectual para vencer a otros en discusiones, superioridad racial. Y la riqueza necesaria para comprar los bienes materiales, el estilo de vida y la pareja que, por superioridad, en todos los ĂĄmbitos le corresponde.
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Si alguien quiere leer el ensayo me puede contactar por Facebook o Instagram y se lo envĂo (Cristian Fernando Carrasco o @ce_efe_ce). Creo que va a ser la Ășnica forma de distribuciĂłn. Ni se me ocurriĂł presentĂĄrselo a una editorial.
A las editoriales multinacionales no les va a interesar porque no soy nadie, salvo por algunos colegas con los que recorrimos rutas literarias en mi juventud no me conoce nadie.
Y las editoriales con las que he publicado y con las que tengo confianza hacen las cosas a pulmĂłn y no tienen margen para alienar a parte de sus lectores potenciales publicando algo tan crĂtico con un ala ideolĂłgica, asĂ que no los quise poner en el brete de tener que decirme que no.
AdemĂĄs, no es mĂĄs que mi opiniĂłn, solamente me suelen importar a mĂ y a veces ni eso.
Con que alguien las lea y sienta que puede ponerle palabras a una idea o una sensaciĂłn que le resonaba en una esquina de la conciencia, me doy por satisfecho.
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