

Hay paredes que hablan
Por Paz Bongiovanni Hay paredes que hablan. No dicen demasiado. Un rostro. Un nombre. Una fecha. Y, a veces, debajo de todo eso, una palabra. “Chorro”. Qué extraño el poder de las palabras. Nombran. Pero también pueden borrar. Decimos “chorro” y parece que ya no hiciera falta preguntar nada más. ¿Quién fue? ¿Quién lo esperó? ¿Quién lo llamó alguna vez por su nombre? ¿Quién lo vio cuando todavía era un niño? Porque antes del delito hubo una infancia. Antes del arma, quizá hubo










