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  • P. Montanaro

Itinerario ideológico del escritor Rodolfo Walsh

Entrevista de Pablo Montanaro a Eduardo Jozami autor del libro “Rodolfo Walsh. La palabra y la acción”.


Desacralizar y desmitificar el recorrido vital y político de Rodolfo Walsh fue la consigna que se impuso Eduardo Jozami para escribir “Rodolfo Walsh. La palabra y la acción”, primera biografía del autor de “Operación Masacre”. Jozami coincidió con Walsh en la redacción del periódico de la CGT de los Argentinos, a fines de los ’60, y tiempo después en Montoneros.



En este libro, Jozami recorre aspectos poco estudiados de Walsh como su militancia nacionalista, su antiperonismo en los años ’50, las tensiones que le presentaba la militancia revolucionaria, la recuperación de la narrativa policial que condenó en su momento.


A 45 años de la desaparición de Rodolfo Walsh, La Yapa reproduce una entrevista que el periodista Pablo Montanaro le realizó a Eduardo Jozami cuando publicó la primera edición del libro.
Eduardo Jozami - Autor del Libro "La palabra y la acción"
Eduardo Jozami - Autor del libro "La palabra y la acción"

–¿Cómo puede analizarse hoy la figura intelectual y militante de Walsh?

–Walsh es autor de dos textos, “Operación Masacre” y “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, que de algún modo resumen cincuenta años de la vida política argentina. Si “Operación Masacre” se convierte en la historia de un largo proceso de resistencia popular contra las dictaduras después del ’55, la “Carta...” no sólo describe el proceso represivo y sus consecuencias sino que explica el proyecto de reestructuración de la economía y de la sociedad que aún tiene huellas muy profundas. Esto lo presenta como figura emblemática pero eso no debe impedirnos discutir con él y cuestionarlo, llegado el caso, comprender sus vacilaciones, sus dudas, su modo particular de acercarse al peronismo…


–…y también sus conflictos respecto a su lugar en la militancia revolucionaria y sus divergencias con la conducción montonera.

–Mediados de los años ’60 y comienzos de los ’70 es para Walsh un período de gran tensión personal entre su tarea de escritor y las demandas de la política tal como se advierte en su diario. Eso se resuelve de un modo provechoso en el período en que dirige el periódico de la CGT de los Argentinos porque se sentía realizando una tarea intelectual y política muy valiosa, aunque también reflexiona sobre su incapacidad de terminar de escribir una novela y se cuestiona acerca del tipo de escritura más adecuado para llegar a los trabajadores.

Cuando en 1969 se interrumpe la edición del periódico, al intervenirse la CGT, esa discusión en Walsh se profundiza.


–¿De qué manera el periodismo enriqueció la obra literaria?

–El Walsh periodista y el Walsh escritor son difíciles de separar. En un primer momento es básicamente un escritor, no sólo por sus cuentos sino también por sus notas en los años ’50 en las revistas “Leoplán” y “Vea y Lea” y su labor como traductor de autores británicos y norteamericanos. Obviamente que esto cambia a partir de “Operación Masacre” y fundamentalmente a partir de su viaje a Cuba para incorporarse a la agencia Prensa Latina. En esos momentos Walsh es cada vez más un periodista que escribe muy bien o un escritor que conoce todas las técnicas del periodismo.


–¿Considera que está presente en la cultura nacional?

–Si tenemos en cuenta la historia reciente del país cabe decir que Rodolfo Walsh siempre fue recordado. Incluso en la década del 80, en que imperaba la teoría de los dos demonios y no se hablaba mucho de los militantes de los años ’70 sino sólo en su condición de víctimas. Creo que en el caso de Walsh jugaron varias cuestiones. En primer lugar el hecho de tratarse de un escritor importante hizo que hubiera una gran difusión de denuncia de su desaparición en el exterior. Segundo porque es el autor de “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar” que se transformó, como el “Nunca Más”, en símbolo respecto a la denuncia del horror de la dictadura militar. Me parece que, para el movimiento de derechos humanos y para los intelectuales populares, Walsh ocupa un lugar destacado, pero más importante es que sus libros sean leídos.


–“Estar de acuerdo políticamente con Walsh ha sido un obstáculo para leerlo”, dijo alguna vez Ricardo Piglia.

–Efectivamente. Walsh es el caso inverso de Borges. Nos cuesta darnos cuenta de que Borges es tan grande como escritor porque sus declaraciones eran tan ruidosas que provocaban rechazo. Como dice Piglia sentimos tal identificación política con Walsh que a lo mejor se piensa que no vale la pena leerlo. Al escribir esta biografía redescubrí la dimensión literaria de su obra. Walsh nunca dejó de ser escritor aunque en algún momento abandonó la literatura por la militancia política. Siempre vivió con la preocupación de seguir escribiendo.


–Usted afirmó que Walsh eludió sistemáticamente los caminos de la novela histórica.

–En realidad Walsh lo que hizo fue reconstruir y relatar los hechos ciñéndose con el mayor rigor a la realidad. Si uno lee “Operación Masacre” sabe lo que pasó; sin embargo esperamos el final porque está tan bien llevado el relato que genera cierto suspenso, como si estuviéramos leyendo una novela.


–Para Walsh ¿la utilización política de la literatura exigía prescindir de la ficción?

–Lo que a Walsh le preocupaba era tratar de aportar algo para el castigo de los responsables. Por eso “Operación Masacre” y “Caso Satanowsky” tienen la estructura de una causa judicial. Es obvio que en estos casos lo adecuado es prescindir de cualquier elemento, situación y personaje ficcional porque haría menos pertinente la utilización de ese texto para probar las responsabilidades que se quieren enmarcar. De más está decir que nadie fue nunca condenado por estos hechos que Walsh investigó pero sí tuvieron valor porque mostraron a la sociedad, sobre todo en el caso de “Operación Masacre”, hasta donde podía llegar el odio antipopular, la ferocidad de la represión y las metodologías que se utilizaban.


–Las sucesivas correcciones que fue haciendo Walsh en las ediciones de “Operación Masacre” no sólo demuestran su rigurosidad literaria sino también registran la evolución de su pensamiento político.

–El proceso de reescritura de “Operación Masacre” es importante porque muestra cómo Walsh va perfeccionando su estilo, haciéndolo cada vez más despojado, entendiendo que cualquier artificio literario es innecesario cuando se trata de mostrar la brutalidad de los hechos. Y en segundo lugar porque Walsh va documentando la evolución de su pensamiento político. Es muy significativo porque en el prólogo de la edición de 1957 dice que es antiperonista y en la última edición, en 1972, incorpora un texto titulado “Aramburu y el juicio histórico” que de alguna manera es la historia de la resistencia peronista. Es interesante observar, a lo largo de las sucesivas ediciones, las visiones que tiene Walsh sobre los medios, sobre la justicia, sobre las instituciones de la democracia y finalmente, sobre su pensamiento político.


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